A mí me pasó a los once
Una noche, con la cabeza debajo de las mantas, esperando para dormirme, sin más, fui consciente de mi propia muerte.
Una noche, con la cabeza debajo de las mantas, esperando para dormirme, sin más, fui consciente de mi propia muerte.
Tres ciegos encontraron un elefante. “Es una cosa grande y áspera, ancha y extensa como una alfombra”, dijo el primero, cogiendo una oreja. El segundo, cogiendo la trompa, exclamó: “Yo tengo la verdad. Es un tubo recto y hueco”. Y el tercero, cogiendo una pata delantera, señaló: “Es poderoso y firme como una columna”.
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