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La orilla común: Un relato sobre la Ley de Neutralidad Corporal de 2054

[Disclaimer: relato apoyado en IA generativa]

El sol de la tarde comenzó a estirar las sombras sobre la arena de La Malvarrosa. Elena regresaba de la terraza exterior con los refrescos en la mano cuando el grito de un niño astilló el murmullo de las olas.

En el agua, más allá de la línea segura de las boyas, una pequeña cabeza aparecía y desaparecía tragada por la corriente. Era Mia.
A pocos metros, en la garita de acceso, Lucía se quedó paralizada. El silbato oficial colgaba de su cuello, reluciente sobre el uniforme municipal. Su cerebro, entrenado en la obediencia y el miedo, sufrió un cortocircuito devastador. Vio a su hija ahogándose, pero al mismo tiempo vio los drones de vigilancia sobrevolando la playa, listos para registrar cualquier infracción. Sabía exactamente lo que decía el protocolo del Ministerio: «Toda intervención en el Espacio de Igualdad Corporal exige la estricta neutralidad indumentaria para garantizar la seguridad del rescate». Saltar al agua con la equipación corporativa puesta, o permitir que alguien civil lo hiciera vulnerando la norma, suponía la revocación inmediata de su contrato, el ostracismo laboral y una mancha imborrable en su expediente ciudadano. Durante tres segundos interminables, Lucía no fue una madre; fue un engranaje del Estado debatiéndose en una decisión imposible: salvar la vida de su hija o salvar el sustento de su familia.
Pero el instinto no entiende de decretos ley.
Desde lados opuestos del recinto, dos cuerpos se pusieron en movimiento a la velocidad del rayo, ajenos a las dudas de la burocracia. Elena tiró los refrescos y, con una fuerza impropia de sus sesenta y dos años, corrió hacia la orilla mientras la camiseta de algodón le azotaba los muslos. Al mismo tiempo, saltando la valla de madera desde el exilio del paseo, Amira se lanzó a la arena, con el top de su bikini firmemente ajustado, rompiendo el perímetro restringido.
Ninguna de las dos se detuvo a desnudarse. Ninguna de las dos esperó la autorización.
Se cruzaron en la orilla, las miradas fijas en la espuma donde Mia acababa de desaparecer. Se lanzaron al agua juntas. El mar empapó la camiseta de Elena, pesada y rebelde, y cubrió el cuerpo de Amira. Nadaron con la rabia de quien no tiene tiempo para pedir permiso. Cuatro brazos de distintas generaciones y mundos se hundieron en el agua para sostener a la niña, rompiendo la corriente hasta arrastrarla de vuelta a la arena.
Mia cayó de rodillas en la orilla, tosiendo agua y salitre, llorando de miedo pero viva.
Fue entonces cuando sonó el silbato. No era el de Lucía, que seguía de pie en la garita, temblando con las manos en la boca. Era el del inspector de zona, que bajaba a zancadas por la pasarela de madera con el bloc digital encendido.
Los aplausos de los pocos bañistas que habían entendido la escena se congelaron en el aire. El inspector no miró a la niña que recuperaba el aliento. Su mirada se clavó en la camiseta mojada de Elena y en el top de Amira, que goteaba sobre la arena del espacio público.
—Identificaciones, por favor —ordenó el funcionario, su voz amplificada por el megáfono de solapa—. Han vulnerado la ordenanza de higiene y cohesión social del recinto. Además, han interferido en un salvamento con indumentaria de cobertura superior no reglamentaria, aumentando el riesgo de la operación.
Amira abrazó a su propia hija, Maryam, que acababa de llegar corriendo al grupo, mientras Elena se ponía en pie, con la tela empapada pegada al cuerpo, sosteniendo la mirada del inspector. Detrás de ellos, los dos policías de la playa se aproximaban con los uniformes impecables, listos para aplicar la multa pertinente y proceder al desalojo por alteración del orden moral de la playa. En la garita, Lucía vio caer la notificación de despido en su pantalla móvil. El sistema no perdonaba la disidencia, ni siquiera cuando tenía forma de milagro.
P.D: Tampoco este relato va de rescates. Va de cómo la obsesión por uniformar los cuerpos y fiscalizar las libertades nos vuelve ciegos ante la propia humanidad. Si la Malvarrosa de 2054 te parece una exageración, recuerda que durante el debate real del burkini en las playas de la Riviera Francesa, hubo alcaldes que justificaron la prohibición alegando que la tela "contravenía el principio de Arquímedes" y ponía en peligro las labores de salvamento. Solo cambia la tela que falta por la que sobra. Cuando el Estado prefiere perseguir centímetros de ropa antes que permitir que una mujer decida, la ley ya no protege a los ciudadanos; solo es un reflejo de su propia misoginia.

La celda invisible: Un relato sobre la Ley de Neutralidad Corporal de 2054

[Disclaimer: relato apoyado en IA generativa]

El sol de la tarde caía con peso sobre el polideportivo de La Malvarrosa, justo al otro lado de la barrera de madera que delimitaba el Espacio de Igualdad Corporal. Amira observaba la escena desde la sombra que proyectaba una palmera, ajustándose por inercia el top del bikini que le cubría el pecho. A sus cuarenta años, esa frontera de madera era el límite exacto entre su mundo y el de los demás.

En la orilla, su hija Maryam corría descalza tras un balón junto a Mia, su compañera de clase. Las dos reían sin preocupación, con el torso expuesto al sol y al salitre, integradas con total naturalidad en el paisaje de la playa.

Amira sentía una mezcla de vértigo y ternura al mirar a Maryam. Ella había crecido al otro lado del Mediterráneo sintiendo que la ropa era una coraza imprescindible para ser respetada, una regla moral que su madre le enseñó a defender como salvaguarda. El propio bikini de dos piezas —que en su juventud supuso una victoria silenciosa frente al vestuario estricto de su país de origen y le costó las miradas de desaprobación de su comunidad— se había convertido con los años en su propia celda invisible. Había creído que ponérselo era llegar a la meta, pero el límite se había movido de nuevo.

Aun así, sabía que estaba avanzando. Meses atrás, el simple hecho de aproximarse a un lugar donde tantas mujeres caminaban al descubierto le provocaba un nudo en el estómago y una vergüenza paralizante. Hoy, en cambio, era capaz de permanecer junto a la valla y sostener la mirada con serenidad. Era un trabajo lento, un desaprendizaje paulatino que necesitaba tiempo para cicatrizar. Ella deseaba para su vida la soltura del país que la había acogido, pero despojarse de décadas de culpa no era un interruptor que pudiera accionarse por decreto. Cuando intentó desabrocharse el top la última vez, sus manos temblaron al recordar las miradas inquisitivas de las mujeres de su familia.

Al mirar el cartel del recinto municipal, Amira no podía evitar una punzada de amargura. Había cruzado un mar huyendo de quienes la juzgaban por enseñar demasiada piel, solo para encontrarse con una ley que la expulsaba por enseñar muy poca. La norma pretendía acelerar el progreso a golpe de multa, sin entender que la emancipación forzada se siente exactamente igual que la represión. Si el Estado le hubiera concedido el tiempo para reconciliarse con su propia piel, hoy estaría allí dentro compartiendo la toalla con su hija, en lugar de mirar desde el exilio del paseo.

Cerca de la garita de acceso, dos mujeres caminaban juntas hacia el paseo marítimo para comprar unos refrescos en la terraza exterior. La más joven le decía algo entre dientes a la mayor, con la tensión palpable en la postura. La mujer mayor, de cabello cano, caminaba despacio ajustándose la camiseta de algodón hasta el cuello con gesto resignado, mientras escuchaba los murmullos apurados de su hija. Amira las observó un segundo antes de volver a mirar al agua, intuyendo que el autoritarismo, viniera de donde viniera, siempre terminaba dejando a las mismas mujeres al margen.

Desde la orilla, Maryam se giró y le dijo adiós con la mano, sonriente y libre. Amira le devolvió el saludo con una sonrisa serena desde la sombra. Aunque el proceso se le hiciera cuesta arriba y el sistema hubiera decidido dejarla fuera, le reconfortaba saber que el puente que construía con su propia paciencia daría frutos: su hija nunca tendría que pedir perdón por su cuerpo ni temer al peso de ninguna tela.

PD: Tampoco este relato va de bikinis ni de playas. Va de los ritmos que la ley no respeta y de cómo la prisa por liberar a veces solo consigue empujar a la valla a quienes necesitan su propio tiempo para caminar. 

La última tela: Un relato sobre la Ley de Neutralidad Corporal de 2054

[Disclaimer: relato apoyado en IA generativa]

El cartel del Ayuntamiento lucía impoluto junto a la entrada del Polideportivo Municipal de La Malvarrosa: «Espacio de Igualdad Corporal. Por razones de cohesión social, salud e higiene pública, queda prohibida la indumentaria de baño de cobertura superior».

Elena, a sus sesenta y dos años, se ajustó la camiseta de algodón hasta el cuello antes de cruzar la garita. A su lado, la playa y las piscinas estaban llenas de cuerpos descubiertos por decreto ley. Corría el verano de 2054 y la propaganda oficial del Ministerio lo llamaba «el Gran Desmantelamiento del Pudor Patriarcal». Para Elena, simplemente era el lugar donde ya no tenía derecho a estar cómoda.

—Mamá, quítatela ya, nos van a poner una multa —susurró su hija Lucía mientras se aplicaba crema en los hombros desnudos. Trataba de sonar natural, pero Elena notaba la rigidez en su postura, la forma en que esquivaba las miradas de un grupo de chicos jóvenes a unos metros. Como empleada del recinto municipal, Lucía sabía bien que no solo arriesgaban la sanción: si la inspección la vinculaba con una infracción familiar, perdería la acreditación laboral por «incumplimiento de la imagen corporativa de neutralidad».

—Si me la quito, siento que me desnudas tú, no estos cabrones —contestó Elena en voz baja. Se acordó de su madre, Carmen, que en los años setenta del siglo anterior tuvo que aguantar miradas de desaprobación y multas de la policía para poder conquistar el derecho a usar dos piezas. Décadas de pelea familiar borradas de un plumazo por una ley que llamaba progreso a la desnudez obligatoria.

Ese verano, la mitad de sus amigas ya había dejado de ir al mar. Algunas habían probado a ir a las piscinas privadas de sus urbanizaciones, pero el Gobierno no tardó en extender la fiscalización a las comunidades de vecinos bajo la premisa de que «la privacidad no puede ser un refugio contra la igualdad».

La respuesta del mercado no se hizo esperar: a escasos kilómetros, tras unas boyas rojas vigiladas por seguridad privada, se adivinaba el club exclusivo. Allí, las élites pagaban cuotas astronómicas por el derecho a la intimidad, mientras colectivos conservadores —los mismos que un siglo atrás tildaban el bikini de indecente— se paseaban sin miedo a la intervención de la policía con camisetas que rezaban: El bikini es libertad.

A pocos metros, las risas de Gala, la nieta adolescente de Elena, y su hermana pequeña, Mia, rompían el murmullo de las olas. Gala soñaba con ser nadadora de elite, pero la lección ya la llevaba aprendida: el verano anterior vio cómo descalificaban a su gran ídolo de la selección por negarse a competir con el torso descubierto aduciendo razones de intimidad. Gala acataba por puro pragmatismo, por miedo a ver destruido su futuro.

La pequeña Mia, en cambio, era la verdadera victoria de la ley. Con apenas siete años, no recordaba el uso del bikini ni vivía la medida como un trauma. Para su generación, desear privacidad se percibía como una tara ideológica de sus mayores. Sin embargo, Elena las observaba desde la orilla y solo veía una intimidad mutilada antes de poder ser elegida. Los niños de la edad de Mia no habían desarrollado una mirada distinta; simplemente habían aprendido a fiscalizar la firmeza y la simetría sin la barrera de una tela.

El silbato de un inspector municipal resonó cerca de la orilla, interrumpiendo el juego de las niñas para revisar que nadie vulnerase la normativa de higiene corporal. Elena suspiró, sintiendo el peso de una paradoja que atravesaba décadas. Unos las habían obligado a taparse para no incitar; los otros las obligaban a desnudarse para demostrar que eran libres. Y en el centro, el cuerpo de la mujer seguía siendo exactamente lo mismo de siempre: un territorio conquistado por los hombres, donde nadie les pedía permiso a ellas para gobernar.

PD: Este relato no va de bikinis. Tampoco va de playas. Va de quién decide sobre la tela que te cubre y de la falsa libertad de quien no puede elegir. Solo cambia la playa de La Malvarrosa por una calle de París, de Madrid, de Teherán o de Kabul, y la tela que falta por la que sobra.


¿De qué es cuestión?

Hace unos meses que se está barruntando, y en algunos municipios se ha tomado cartas en el asunto.

Por diez pesetas cada una, díganos, diferencias que hace una situación sea legal y otra no, en plena calle, como por ejemplo, "se les ve la cara", un, dos, tres, responda otra vez:


Ilegal

Legal


Por no hablar de ejemplos tan malamente vistos como:



Y como siempre, no soy el primero en pensar así... seguid el link...

La niña de papá

No he podido resistirme.

Mira que no quería postear algo desagradable. Mira que me he aguantado con lo de Martinsa-Fadesa, con lo de los petardos montañeses.
Mira que no quería postear algo ilusionante. Mira que me he aguantado con lo de Alonso y Piquet, con lo del basket contra Rusia.

Pero esto me ha matado.

Imaginad.

Un país, donde se lleva la castidad de las hijas por bandera. La de los hijos no le preocupa a nadie, supongo, a menos que la pierdan a manos y piernas de alguna de ellas. Las niñas, esas que Sabina decía que ya no quieren ser princesas, ahora son reinas. De un baile.

Un baile en el que su pareja es... papá.

¿Que por qué no detienen a todos por pederastia? Pues porque todo va envuelto en un precioso velo de religiosidad encorsetadora a más no poder. Pero desde luego la estampa me parece desoladora.

Niñas en un baile con sus padres en el que se celebra el rito de jurar permanecer puras y fieles a sus padres hasta que otro hombre las tome como esclav... digooo esposas, relevando así a los primeros como dueños de la pureza y castidad de sus almas.

Joder, voy a vomitar.

¿Serán conscientes estas niñas de que están entregando sin pudor su libertad sexual jurando algo que no tienen edad de comprender?

Aunque, lo más importante, ¿existirá algún rito que anule este acuerdo totalmente tendencioso e impuesto por una de las partes? ¿Algo así como un divorcio de papá?

En el país de las libertades, ¿dónde c*ñ* (nunca mejor dicho), queda la libertad sexual de estas personas?

Quince citas con las que estar de acuerdo

Vale, como son tantas, a mí también me pasa que no puedo estar de acuerdo al cien por cien con todas ellas. Pero en cualquier caso, son citas de gente de diferente condición y época acerca de un tema más que interesante.


1. Los creacionistas pretenden que "teoría" suene a algo que has soñado después de emborracharte toda la noche. — Isaac Asimov

2. No creo en Dios. El patriotismo es mi Dios. Enseña a un hombre a ser un buen ciudadano y habrás resuelto el problema de la vida. — Andrew Carnegie

3. Todos los pensadores son ateos. — Ernest Hemingway

4. Los faros son más útiles que las iglesias. — Benjamin Franklin

5. La fé significa no querer saber qué es verdad. — Friedrich Nietzsche

6. El hecho de que un creyente es más feliz que un escéptico no es en realidad más que el hecho de que un hombre borracho es más feliz que uno sobrio. — George Bernard Shaw

7. Dí lo que quieras sobre el dulce milagro de no cuestionar la fé, yo lo considero una capacidad aterradora y absolutamente vil. — Kurt Vonnegut

8. Creo en Dios, sólo que lo llamo Naturaleza. — Frank Lloyd Wright

9. El hombre nunca será libre hasta que el último rey sea estrangulado con las entrañas del último sacerdote. — Denis Diderot

10. El hombre es aceptado en una Iglesia por lo que cree, y es expulsado de la misma por lo que sabe. — Samuel Clemens

11. Todo ello es patéticamente infantil, tan lejos de la realidad, que para cualquiera con una actitud amigable hacia la Humanidad es doloroso pensar que la gran mayoría de los mortales nunca será capaz de superar esta visión de la vida. — Sigmund Freud

12. La religión se considera como verdadera por el común de las personas, como falsa por los sabios, y por los que mandan como útil. — Edward Gibbon

13. La Iglesia dice que la Tierra es plana, pero sé que es redonda, porque he visto su sombra en la luna, y creo más en una sombra que en la Iglesia. — Fernando de Magallanes

14. No sólo no hay Dios, intenta conseguir un fontanero en fin de semana. — Woody Allen

15. Es una increíble estafa si piensas en ello, creer algo ahora en favor de algo tras la muerte. Ni siquiera las grandes empresas con sus sistemas de recompensa intentan hacerlas postmortem. — Gloria Steinem


La traducción ha sido algo libre, de modo que si alguien quiere aportar su pequeño grano de arena, que no lo dude.

Último post...

No, no se trata de un final para el blog. No se trata de un post de despedida ni una firme intención de terminar mi andadura como blogger.

No.

Se trata de que este, a día de hoy, va a ser mi último post... como hombre soltero.

Mañana, me caso.

No tengo nada preparado para un post que pueda hacer ver todo lo que este magno acontecimiento podrá significar en mi vida y en la de aquella que va a compartirla conmigo, de modo que tampoco espero llegar a los volúmenes habituales, pero sí que me gusta la idea de dejar este poso para la Historia, como el post que escribí el día antes de casarme.

Y si no tuviera tanta prisa mañana, postearía el mismo día, pero tengo ya preparados otros actos simbólicos a nivel más particular para arropar todo el recuerdo que quiero tener de esta experiencia.

Así pues, en vista de que, normalmente, detrás de la tormenta siempre llega la calma en forma de viaje de novios, estaré tres semanas disfrutando del que espero que sea el viaje de mi vida. Y anda que no estará bien poder postear más allá de nuestras fronteras, será cuestión de ver si hay wifi incluido en el hotel...

En fin, que espero que este paso sirva para afianzar una parte de mi vida que dura ya once años y que espero que dure más, mucho más, y se perpetúe y no se quede en otro de esos amores infinitos que duran unos años.

Dicen que el matrimonio es la principal causa de divorcio, porque el 100% de los que se divorcian se han casado previamente. Y que uno de cada dos matrimonios acaba en una despedida de casados por todo lo alto.

Tengo el 50% de la estadística a favor, pero toda la ilusión del mundo para pelear con el otro 50%.

Que todo salga bien, que la liemos como nunca, y que el 8/9/07 se convierta en una fecha digna de recuerdo.

Y ustedes que lo vean.

Pecados del mundo, uníos

El mundo, que no ha parado ni un momento, la noche muere y llega el día, es una mierda.
Es un pensamiento de muchos que ha generado grandes obras artísticas en forma de rebeldía contra el mundo establecido. Sobre todo entre los jóvenes, que son quienes se supone que deben(debemos) cambiarlo.

Estos días he escuchado que alguien joven no puede ser conservador, y supongo que es tan verdad como asumir que alguien aburguesado con la edad siga siendo progresista.

Lo que no suele considerarse es cambiar el mundo con métodos conservadores, haciendo esa clásica mezcla de ideas que suele resultar en estos casos de dos teorías en principio aparentemente contrapuestas.

¿Como exactamente?

Bueno, pensando, pensando, se puede llegar a una conclusión conservadora para resolver el problema de manera progresista: el mundo es una mierda porque pecamos, capitalmente.

Buceando por ahí, he encontrado una página de un fotógrafo que asocia esos pecados capitales tan tradicionales con males que acechan a nuestra sociedad en cada esquina, y nos regala una imagen para cada una. No puedo evitar poner aquí las fotos, con su correspondiente link al artículo que la explica (en inglés).


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¿avaricia o cleptomanía?

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¿envidia o desorden dismórfico?

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¿gula o anorexia?

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¿ira o violencia doméstica?

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¿lujuria o prostitución?

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¿pereza o agorafobia?

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¿soberbia o impotencia sexual?


Tal vez se deja en el tintero el verdadero mal de la sociedad del siglo XXI, la publicidad, que nos empuja a hacer cosas que no tienen por qué ser buenas para nosotros sólo por dinero. Si bien es cierto que a veces se encuentran verdaderas joyas que sólo se justifican por el fin que persiguen...



¿Imagináis algo así de conmovedor para evitar votar a ETA, digooo a cualquier partido que no sea el PP?

¡Como hay dios...!

... pues no, no lo va a haber...

Conocido el dato de que el país más religioso de la tierra llama fanáticos a otros por inmolarse en nombre de su dios, acabo de encontrarme con la confirmación de que en el futuro Tratado de la UE no se va a hacer ninguna referencia a dios.

Pues me parece muy bien. Este tratado será el que sustituya a la Constitución Europea, es decir, será la futura Carta Magna de la UE. Y borrar de ella toda referencia a un determinado dios me parece como dios, es decir, me parece bien.

La UE debe ser de las personas, dios no tiene nada que ver con el marco de convivencia de las personas, sobre todo, cuando en ese marco se pretende dar cabida a dioses de religiones totalmente excluyentes. Si se hiciese referencia a dios, ¿qué dios sería ese? ¿El dios católico-judío, el musulmán, el hindú? ¿Thor y su martillo?

Recordemos, como apuntaba antes, que las religiones son excluyentes, de modo que si profesar una, eres un infiel para el resto. Vale que hay voces unionistas que prentende convencer al mundo de que se trata de un mismo dios para todos en realidad, pero esa no es la doctrina oficial de ninguna de ellas. Así pues, no se puede poner a todos juntos, sería totalmente contradictorio.

Así pues, visto que son ellas mismas quienes no gustan de juntarse, la UE debe ser consecuente y actuar como lo ha hecho: o todas o ninguna. Todas no puede ser, poco más queda por decir.

Cuanto menos se meta la religión en la toma de decisiones que afectan a la vida de la gente, mejor, la verdad.

Aunque, tampoco nos vamos a pasar como este par de individuos que la han liado en una iglesia...

... ¿o sí?

Cierto es que tal vez no se merezcan algo así, pero desde luego, las incoherencias, contradicciones y vueltas de tuerca que hay en los libros supuestamente santos, es como para hacérselo mirar...

Sexo + Religión = Oportunismo

Esta mañana me he levantado más tarde, ventajas del telecurring, y me he encontrado con una gran noticia que ya creí escuchar o ver ayer en algún sitio.

Resulta que hace unos tres años, allá por el 2004, un artista vio subvencionada su obra con dinero público en Extremadura. No sé si siguiendo los designios de aquella canción del cuasihomónimo grupo, su obra parece que quiso ponérsela extrema y dura a más de uno, ya que sólo he oído comentarla como pornográfica. Personalmente creo que son desnudos, como cualquiera otros, pero lo explícito de alguna actividad sexual puede llevar el calificativo a esos niveles.

Más allá de la opinión de cada quien y de cada cual acerca de si ver a personajes como Jesús, La Virgen, y alguno más que se me escapa como Hank los trajo al mundo y, en cierta medida, más humanos que nunca, puede resultar ofensivo para la religión o no, está el hecho de haberse subvencionado con dinero púbico, perdón, público.

Dicen algunos que es una vergüenza que el dinero acabe en estas cosas, que no debe ocurrir que el dinero de todos acabe ofendiendo a algunos de los que han pagado con sus impuestos por ello.

Personalmente, pienso que nunca se puede estar de acuerdo con todo lo que se paga con nuestros impuestos, incluidos los salarios de algunos políticos, y que si las fotografías no tuvieran una temática religiosa, no habrían tenido tanto revuelo.

Aunque, ya se sabe, últimamente estamos teniendo un ataque de derechitis aguda en este país, de modo que supongo que, en su intento de acoso y derribo del gobierno, la oposición va a tratar de sacar petróleo de debajo de las piedras. Es que olvidaba comentar que el responsable de la asignación económica es socialista...

A mí, el verdadero quiz de la cuestión me parece que está en el hecho de deja pasar toda la legislatura para sacar esto a la luz a pocos meses de las elecciones municipales y autonómicas.

Si algo te parece mal, te lo parece antes, después y durante la legislatura. Pero claro, haber hablado de esto hace tanto como pasó es perder el efecto electoralista de decirlo ahora. Que todo se olvida, no nos olvidemos.

Por supuesto, la iglesia, en su infinita comprensión, ha sido la que más ha criticado la obra. Bueno, al margen de efectos electoralistas, claro, obviamente...

A mí el arte no acaba de convencerme como actividad con la que ganarse uno la vida, la verdad, pero admito que el tratar la religión desde un punto de vista tan sexual es, cuando menos, impactante.

¿Es pecado pensar qué talla de sujetador tenía María Magdalena? ¿Y los centímetros del miembro de Jesús?

No lo sé. Lo que sí veo es que las opiniones aquellas de cuando las famosas viñetas de Mahoma se han dado la vuelta. Quienes criticaban la excesiva susceptibilidad de los musulmanes y defendían el derecho a la mofa, ahora se rasgan las vestiduras, y quienes defendían que había que tener un poco más de respeto con la sensibilidad ajena, ahora no lo ven igual que entonces.

Quizás dependa mucho de cuánto jode qué a quién, para poder hacernos una opinión que no tiene por qué ser universal... a fin de cuentas, todo es relativo... ¿no?

Para que no se pierdan las fotos, aquí guardo algunas, mangadas de aquí.


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En las (pen)últimas

Mientras las penúltimas horas en esta oficina languidecen entre traspaso de marrones y esperas a que quien recibe lo mejor de mi trabajo del último año y medio, leo.

Creo que estos días me he pasado más veces por barrapunto o meneame que en todo el resto del año junto. ¡Hasta me he pasado ratos autoleyendo este mismo blog a través de ese pedazo de nuevo sistema de navegación por meses!

Admito haber llegado a aburrirme de internet, pero menos mal que siempre hay quien se lo curra más que uno y he estado medio entretenido pasándome el segundo Gran Reto de Javi Moya. Tras el primero, no pude evitar caer en la tentación de pasarme este segundo... Muy recomendable, sobre todo para quien sea usuario de internet, y no tanto currela de la misma como un servidor (si has entendido el chiste, es que eres de los míos...).

Pero como casi siempre ocurre cuando estás a punto de acabar mirando qué dicen en marca del mandril, aparece algo en menéame que te salva de las garras del periodísmo deportivo (perdón por la paradoja... (de nuevo, si lo has pillado, ¡enhorabuena!)).

He encontrado un post con el que no puedo estar más que de acuerdo y que, si bien trata temas ya posteados en este mismo blog (y en otros, obviamente...) y desde una perspectiva creo que similar, el concepto me ha resultado novedoso.

Como una Lucía Etxebarria cualquiera, no sé si plagiar aquí el post o dejarlo simplemente en un link al blog Ataraxia y declararlo como documentación...

Solventada la duda, no queda sino recomendar su lectura.

Ahora mismo, cortándome la inercia del post, acaban de llamarme. Sé que es el día sin móvil, pero la llamada está perfectamente justificada.

Ayer llevamos (llevó) al gato al veterinario. Hace unos días que ni come, ni bebe, ni mea, ni caga. No da tanto la turra ni maúlla como de costumbre, de modo que, ante la duda, acabó en la consulta. Le miraron, un par de pruebas, y nada. Como en cualquier capítulo de House, todo parecía normal, un poco de fiebre a lo sumo.

Hoy, las cosas se han torcido. Le han hecho una radiografía y una ecografía y pinta mal. Mil veces he criticado que mientras en el primer mundo hasta las mascotas tienen mejor asistencia que las personas en el tercero, y mil veces más lo criticaré, pero hoy los sentimientos quedan por encima de todo lo demás.

Parece ser que a raíz de la segunda vez que saltó del balcón para atacar a no se sabe qué, o de alguna otra caída o golpe en casa, ha tenido un problema con el diafragma y casi no puede respirar. Nos (Le) han dicho que es posible que ni con una operación muy compleja pueda salir adelante, y esta tarde voy a pasarme para conocer los detalles de última hora. Por ahora, se ha quedado ingresado.

Más allá del coste que todo esto puede suponer, menuda putada para el gato y para nosotros, justo ahora que la ilusión había dejado hueco al hastío en el terreno laboral.

Y yo que tenía en mente poner aquí una foto en mi nuevo puesto de trabajo, en pijama y zapatillas, con el gato y el ratón... que ayer mismo lo comentaba con mi hermano postizo... cagontó!

¿Es casualidad la temática del post encontrado? ¿Hasta qué punto es el gato consciente de sí mismo? ¿Sabe antes que nadie que esto puede ser el fin? ¿Lo será?

Joder, aunque sea por una vez, recemos por que no.

Martes y Trece, ¿qué apostamos?

Lo admito, casi no llego al post de hoy, y promete ser de los que le gustan a Javi...

Básicamente, comentar que siendo martes y trece, ni te cases ni te embarques, día de mala suerte en el mundo hispano menos contaminado por el viernes trece de las películas del mundo anglosajón, era normal que el día se complicase lo suficiente como para no llegar a poder postear.

Admito que he puesto un comentario en el antro del tío rubo y he sufrido para pasarme el reto de javi moya, pero nada más, lo siento, no me ha dado tiempo a más... bueno, le he mandado una forma de ganarse la vida con los libros al primer Javi, pero nada más, el resto ha sido currar y currar.

Bueno, no, que hemos ido a celebrar que una compañera del trabajo se va a currar para un cliente en Madrid... pero eso ha sido todo, en serio, un chino para siete y ya.

En esa comida ha salido a colación mi futura boda por la iglesia. Los más reaccionarios se cuestionaban mi integridad para, como hombre de ciencias y ateo confeso, pasar por una iglesia a recibir el sacramento. Otros, los más religiosos, asumen que no se casarán porque no cumplen con las premisas que se presuponen ante tal sacramento...

A cuenta de esto, ha surgido una supuesta web, de cuya url no quiero acordarme, desde la que pedir, directamente a Benedicto 16, que te den de baja del cristianismo como quien se da de baja del adsl.

Y no es casualidad que miente el adsl, porque según se ve, algunos no lo tienen fácil para pedir la apostasía y la excomunión de una iglesia a la que no quiere pertenecer, pero en la que bautizaron cuando no tenía uso de razón.

Comprendo que una entidad como esta se plantee no sólo ya que la sociedad se aleja cada día más de sus postulados dogmáticos y sangrantes, sino que algunos hasta ven totalmente natural dejar de ser oficialmente miembros de la misma.

Y es que cuando la iglesia habla, asume que lo que hace en nombre de todos aquellos que forman parte de la misma. Obviamente, asumen a todo bautizado como tal, de modo que quienes prefieren que no se les cuente como favorables a tesis del medievo, pueden tenerlo complicado.

Según veo en el 20minutos, que habla de ello, en Sevilla es donde menos pegas ponen (¿tal vez porque es donde menos se pidan?), mientras que en la capital del Imperio han decidido combatir tan mala costumbre.

En la era de la libertad de credo, de la ley de protección de datos y del no en mi nombre, ¿para cuando una ley que asegure una baja de la iglesia tan sencilla como el alta (como el adsl, vaya...)?

Curso Prematrimonial V (y final)

El viernes, último día del curso, el tema fue El sacramento del matrimonio.

Esta vez, una chica más joven y con bastante más brío que la del miércoles, trató de darnos un toque en cuanto a temas más prácticos del sacramento que vamos a recibir...

Se veía que la mujer era una cristiana convencida y llevó mucho más la batuta. Menos participativa que la anteriormente comentada, supongo que muchos nos cortamos otro tanto al notar que esta vez podría liarse también la cosa si a alguien se le ocurría abrir la boca. Al menos, así lo pensé.

Habló de las normas básicas a cumplir para poder casarse (15 años para él, 14 para ella como mínimas edades, por ejemplo) y de lo que supone la ceremonia.
Se supone que el cura es un testigo de la comunidad de cristianos que en principio, más que oficiar, es el notario que vela por la autenticidad del enlace ante todos los creyentes.

Esa autenticidad queda en nuestras manos y debemos saber que si se hace, se acepta un rito determinado, es que te meten en ese grupo, y debes cumplir con sus normas. Casi todo el mundo puso un poco cara de póquer ante estas cuestiones.

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Típica partida de póquer, con sus caras correspondientes...


De hecho, mi futura mujer, creyente ella y razón principal por la que vamos a casarnos en una iglesia, tampoco acabó convencida del todo de estar de acuerdo con lo que allí se habló, pero bueno, hubo final feliz.

Nos dieron el papelito con el que acudir a quien corresponda junto con la partida de bautismo y demás... No sin antes mantener algunos segundos de incertidumbre, como cuando Risto se prepara para soltar alguna de las suyas...

Dijeron nuestros nombres, levantamos la patita, y no supimos si estaban buscando el nuestro o decidiendo en aquel mismo momento si nos iban a suspender.

Al final, el papelito aterrizó en mi pupitre y, cuando todos tuvimos el nuestro, valoramos en su hoja correspondiente, estas jornadas de curso, charla y debate.

Parece que todo el mundo valoró positivamente todos los días menos el miércoles...

Tras la graduación, tiramos nuestros birretes al aire y fuimos a celebrarlo con otra pareja, aquella cuya presencia hice notar en un comentario del primer post de esta colección.

La cosa se alargó más allá de nuestro cansancio y, tras el preceptivo intercambio de teléfonos y pasar mucho frío, quedamos ayer para echar las mejores rabas al oeste del Pecos...

... parece que estuvieron de acuerdo con el veredicto...

En fin, que en conjunto, me alegro de que nos obligasen a ir a este curso y que lo recomiendo para todo el mundo que vaya a casarse, si es que en todos los sitios son como el que nos han dado a nosotros... y en el peor de los casos, hasta puedes encontrarte gente en situación muy parecida a la tuya con la que congeniar :D

Curso Prematrimonial IV

Ayer, el curso versó sobre la "Sexualidad y Paternidad Responsable" con un médico cristiano y muy majete.

Al principio se pusieron en común una serie de preguntas, al estilo habitual, en la que se obtuvo un hilo conductor para su charla. Esta vez no hubo debate, el buen señor se bastaba para llenar hora y media de amena charleta que podría haber durado mucho más si por el público hubiera sido.

Se analizó la función de la sexualidad (en el matrimonio), los problemas que puede haber en torno al sexo (en el matrimonio), qué se entiende por paternidad responsable (adivinad donde...), y qué hacer cuando un niño berrea como en crío ese del anuncio cuya madre lo deja seco al patalear más que él todavía...

Básicamente, lo que quedó muy claro es que los niños son unos gorrones egoístas a los que hay que dejar muy claro que son uno más de la familia, como Beethoven. Nada de el rey de la casa ni cuidao no le grites que se trauma. Como he pensado muchas veces, un azote a tiempo ahorra cantidad de horas de psicólogo después.

Hay que tener cierto nivel de frustración de pequeño, si no, te haces un ser egoísta que no valora lo que tiene y siempre quiere más. Un adicto a la atención, vaya...

Se comentaron cosas como que afecta mucho a las relaciones sexuales (en el matrimonio) el hecho de estar buscando un descendiente y que ella no se quede embarazada... siete años estuvieron unos... bueenooooo... al menos ahorras en condones...

A pesar de tratar temas tan serios, que afectan tan para mal a los miembros de la pareja, el tono siempre fue muy alegre y en clave de humor. En este particular, se describía la situación como aquello del hombre ya con ojeras de tanto empujar y dejándose la vida en cada intento... como en el monólogo de Buenafuente... o del que fuera...

Temas como el machismo en el reparto de las tareas del hogar también afloraron.

- Una vez, en una clase de euskera donde era el mayor de los alumnos, todos iban a por mí diciendo que no compartía las tareas y blah, blah, blah... todo se zanjó con una frase:

"Yo hago menos que mi mujer, hago, pero menos que ella... ...MENOS HACEN MIS HIJOS"

Joder, qué gran verdad...

Y, bueno, poco se habló de anticoncepción, que en estos tiempos casi todo el mundo sabe lo mínimo (aunque luego ya veremos como lo aplicamos...), y mucho sobre educación, educación y educación.

Y la mejor manera de educar, es no dejar de saber que el centro del núcleo familiar, es la pareja. Los hijos son unos add-ons que están muy bien, pero que no pueden nunca llevarnos a perder la perspectiva de que tu vida es en pareja.

Una gran hora y media de película de su vida, porque encima su hijo era del Depor, como un servidor, lo cual ya hizo que poco menos me arrodillara ante su alegría de vivir.

Olé!

Curso Prematrimonial III

Ayer, el tema era algo como "Nos casamos en la Iglesia", en referencia a que la ceremonia se va a celebrar en un templo de una religión muy determinada.

El día anterior, con lo de Jesús, se había hablado mucho de que la gente que dice que es cristiana pero no practicante en realidad es no celebrante, haciendo notar que una misa, una eucaristía es, en realidad, una celebración en grupo de una fe.

A mí me parece muy bonito todo esto, pero las cosas no son así en la realidad y, tras un pequeño ejercicio en el que todos asumimos roles más teóricamente correctos que reales, se pasó, no sé muy bien como, a hablar sobre por qué hay una franja de personas de edades entre los 15 y los 50 que no va nunca a misa.

La buena mujer que hizo que la de ayer fuera la reunión más participativa hasta ahora, cosa que consiguió, creo, a base de acercar su visión de la iglesia (entendida como la jerarquía eclesiástica) hasta nosotros. Tras poner de manifiesto que ella encontraba difícil defender cosas como la crítica a la planificación familiar, la homofobia o el papel totalmente secundario de las mujeres en el seno de la iglesia, se abrió la veda.

Lo digo jocosamente, pero en realidad, todo fue totalmente correcto. Hubo quien esgrimió razones de aburrimiento que le había hecho dejar de acudir a la llamada del señor los domingos por la tarde. También quien criticó la actitud lejana y engreída de algunos curas en particular. La poca participación fue también apareció por allí.

Ella, la mujer, trataba de invalidar los argumentos esgrimidos por los presentes como excusas para dejar de acudir. Cosas como cuando alguien se encuentra con un mal fontanero, no deja las cosas sin arreglar, sino que se busca otro; en cambio con los curas no se hace eso, la gente se aleja de la iglesia en general o la gente que acude a la iglesia no está pasiva, está orante. Algunos no se dejaron convencer, otros, dejaron que otros tomaran la palabra.

Como esta vez me tocó a mí ser la voz cantante del grupo, tuve que hablar un par de veces respondiendo a las preguntas que en teoría debían servir como hilo del debate, pero el tema recayó tanto en la fractura entre la sociedad y la iglesia que casi no se habló de nada más.

Yo dije un par de cosas tipo:

... el intento de acercar a la gente ya es muy tardío, debería haberse hecho una labor antes, cuando la gente que ahora tiene 30 y no va a la iglesia tenía 17 y aún iba... el arreglo no debe venir ahora por recuperar a los perdidos, sino por no perder a los que están... o ... tal vez ahora la gente vive su religiosidad más individualmente o en círculos más reducidos (dentro de la propia familia, por ejemplo)...

Pero fue inevitable acabar diciendo algo como que ... si hay una doctrina oficial que te dice que esto está bien y aquello mal y tú no estás de acuerdo, también es un motivo de separación... añadido a otro comentario de otra persona de que la sociedad ha evolucionado mucho más que una iglesia que parece estancada.

Ella dijo que el papa está en Roma y nosotros en Durango, como diciendo que lo que diga esa persona está muy bien, pero puede no valerte en tu caso particular.

Yo, no pude sino argumentar que si hay una doctrina oficial a la que se puede no hacer caso, ¿para qué está...?

- Bueno, también el presidente del gobierno te afecta con sus decisiones, pero luego se actúa localmente...
- Ya, pero puedes no votarle y tratar de cambiar las cosas, al papa no le hemos elegido, como a ninguno de los miembros de la jerarquía...

Aquí, no sé si abrumada por todo el tiempo viendo que casi nadie se sentía cerca de una iglesia en la que vamos a casarnos o porque le parecía que mis comentarios eran un ataque a su persona, pero se sonrojó y dijo que ... no me vais a cambiar mi idea ....

Alguien le preguntó si se sentía atacada o algo así y se respondió que sí.

Otra chica, que había comenzado diciendo lo del estancamiento de la entidad, se disculpó al sentirse aludida, a lo cual, se dijo que otra persona debería sentirse aludida y no había dicho nada.

Por supuesto, esa persona era yo, al menos así lo sentí, pero lo flipé. Pensaba que estábamos tratando el porqué de una situación y yo sólo enumeraba razones, nada que ver con un ataque a alguien que, precisamente, vive su religiosidad muy lejos de la iglesia oficial y, por tanto, más cerca de mí que un cura.

La reunión acabó abruptamente y sin que mi intención de disculparme si la había ofendido en algo pudiera pasar por encima del estupor que me supuso la indirecta.

Al final me fui sin decir nada más... tal vez debiera haberlo dicho... tal vez no debí haber dicho nada desde el principio... como otros que después admitieron haberse mordido la lengua...

... esta noche no he dormido bien...

... ¿a que nos suspenden?

P.D: hizo referencia a una web, que pongo aquí para que conste...

Curso Prematrimonial II

Ayer fuimos a la segunda hora de curso de la semana. Como avancé, el título, exactamente, era: Jesús da sentido a nuestro proyecto matrimonial.
Nunca una frase tan corta se ha resistido a mi entendimiento de semejante manera.

Al menos, la buena mujer que esta vez nos iba a hablar de su experiencia para con Jesús, admitió de entrada que el título era como rimbombante, algo como demasiado glorioso. Ella, en realidad, ve a JC como alguien que da sentido a todo nuestro proyecto de vida.

Bueno, si es así...

Tampoco esta vez se confirmaron nuestros peores temores, y más que una clase inquisitoria en la que tener que demostrar porqué se ha elegido una iglesia para casarse y de si vales o no, fue una animada charla-debate (o pretendía serlo si no fuera porque la moderadora acaparó, con el beneplácito de todos, la palabra casi todo el tiempo) sobre el personaje histórico llamado Jesús.

Hace mucho que un post indica en este blog mi opinión de Jesús como persona, como personaje, como ser humano. Mucho más interesante, también para la mujer, que como divinidad.

Dentro de su discurso hubo un par de veces que tuve que morderme la lengua y no meter el dedo en el ojo. Ahora me arrepiento de no haberlo hecho, porque, como decía, no se trataba de discriminar a nadie por su mayor o menor religiosidad.

Cosas como "Jesús vino a dar la libertad a la gente" o "Se ganó a pulso los enemigos... ... con cosas como decir que Dios no estaba en el templo... con el consiguiente bajón de dinero para los sacerdotes judíos..." hacían saltar como un resorte en mi cabeza cosas como "¿Me dio la libertad de casarme con un hombre?" o "¿Por eso ahora la iglesia invierte en Gescartera?".

Pero no lo hice.

Escuché, con interés, lo que aquella mujer vivía con Jesús a su lado, entendiéndolo desde el punto de vista más humano posible. Personalmente no lo vivo de la misma manera, pero eso no es motivo para escuchar lo que alguien tiene que decir. Tener a Jesús como modelo de lo que querer llegar a ser me parece bien, yo tengo mis propias ideas al respecto, pero lo que más me gustó fue cuando dijo algo como: "... cada vez se constata más que las personas que llegado a su momento de morir en la vejez, se asume la muerte de manera más pacífica cuando se ha vivido plenamente..."
Obviamente, ella entiende ese vivir plenamente dentro de la religión cristiana/católica. Yo creo que no es necesario, que se puede vivir plenamente de otra manera más humana y mundana, humanista si cabe, donde el hombre (y la mujer) es el centro de todas las cosas.

Y, oye, que estuvo ameno también, aunque duró menos que el primer día y, en general, me gustase más aquél (el primer día).

Se constató que el principio de gran amistad va por buen camino y que hay quien tiene menos razones que yo para estar allí.

¿Si ambos miembros de una pareja pasa totalmente de la fé, por qué se casan en una iglesia? Supongo que quien puso el comentario al post de ayer me hará la misma pregunta amí, pero yo al menos lo estoy haciendo por alguien... y pongo interés... sólo que no estoy de acuerdo.

Curso Prematrimonial I

Ayer, a eso de las 20:00 y con viento fuerte de levante, nos encaminamos a lo que se prevé sea una semana de cursillo prematrimonial obligatorio.

Resulta que en Vizcaya (o Bizkaia) es obligatorio, cuando en Mondragón, es optativo.

Cuando fuimos a pedir hora y día de la iglesia elegida para el enlace, el cura nos hizo un forward hacia un local donde nos comentaron que, entre otros, existe un papelito obligatorio de presentar para poder casarse. A saber, el papelito donde consta que hemos asistido a estas jornadas de encuentro entre futuros divorciados :S (casi uno de cada dos...)

Ayer, decía, comenzó. Llegamos a la par que otra pareja que, tan perdidos o más que nosotros, nos seguían como si supiéramos a donde íbamos. Yo sólo sabía que había que subir las escaleras hasta arriba y luego al fondo, pero valió para que llegáramos.

Echamos la firma de rigor en el documento de asistencia, lo que viene siendo un "Presente!" de los de toda la vida, y nos sentamos. Mi futura mujer, que no ha sufrido en sus carnes una clase de óptica con El Remonio, se sentó en primera fila, con el consiguiente peligro de ser voluntarios en cualquier actividad que preferíamos evitar.

Sabíamos que los temas iban por tiros religiosos, de modo que, desde ¿qué significa para ti el matrimonio? hasta ¿qué es lo que más te gusta de tu pareja?, nos esperábamos preguntas inquisitorias de todo tipo.

Pero no.

Al menos, ayer, no.

Resulta que la primera supuesta hora de curso (se alargó media hora y creo que todos hubiésemos deseado que se alargase más) era con una psicóloga que trató de hacernos ver las relaciones entre personas como eso, personas. El matrimonio quedó en un segundo plano en realidad, para tratar aspectos psicológicos de las personas, cosa que me interesa sobremanera desde que tengo uso de razón.

Comenzó la sesión con un trabajo en grupo de esos en los que te presentas (hola, soy gorka, y soy alcohol... digoooo, me voy a casar) y charlas con otras dos parejas. Pones algunos puntos en común, te cagas en los curas un par de veces por hacerte perder el tiempo en estas chorradas obligatorias (no éramos ni de cerca los más belicosos, para mi sorpresa...) y, por fin, acabas hablando de si te conoces, si conoces a quien comparte lecho contigo, si te comunicas, si no, si eres tonto, etc...

Al final, todo esto sirvió de excusa para que la buena mujer se explayase en su experiencia como sicóloga y nos contase un montón de cosas acerca de las verdades del hombre/mujer que, agradablemente, coincidían con muchas de las cosas que hemos hablado nosotros.

Temas que nos parecían triviales como que no somos dos que se hacen uno, sino uno y uno que hacen dos para hacer constar que el nosotros no puede comerse al yo, o que al discutir hay que definir bien lo que las palabras significan para cada uno de nosotros (definir qué es cada cosa es lo primero en cualquier cuestión científica, para asegurarnos de que todos queremos decir lo mismo cuando usamos una palabra...) y que hay que tratar de evitar solucionarlo todo a base de culpas (tú tienes la culpa, arréglalo, yo me libro...), aparecían por su boca como si quisiera hacérnoslas ver.

No sé si el resto del auditorio tuvo esta sensación, pero al final, todas las parejas acabamos apoquinando con una sonrisa de qué guay soy, que me caso 5 euros por el material (dos fanzines y 5 horas de local con luz y calefacción...).

Vamos, que ayer debió ser el mejor día, creo, por aquello de que fue el más mundano y menos divino de todos.

Hoy, toca algo como Jesús en el matrimonio... y ya me han dicho que comente que a mí los tríos no me van... aunque creo que será mejor ver, oír y callar, no sea que nos suspendan.

P.D: ¿se notará mucho si esta vez nos ponemos al final del todo?

Pasa(n)do Factura

Esta mañana me he despertado con la noticia de que un arzobispo, que no sé si manda más o menos que un obispo, las jerarquías religiosas y militares nunca han sido mi fuerte, ha dimitido de su cargo. Bueno, en lugar de dimitir, cuando se trata de asuntos clericales parece que el verbo a utilizar es, en realidad, renunciar. Que no es lo mismo, pero es igual.

La noticia no habría pasado por mi sentido arácnido con mayor gloria si no fuese por el hecho de que el tipo, un tal Stanislaw Wielgus por la gracia de hank, ha renunciado el mismo día de su investidura (parece que este caso el verbo sí que es este).

Más allá de las clásicas connotaciones anticlericales que suscitaría una noticia así, una pregunta sacude mi (poco) intelecto: ¿por qué?

Será que el último libro que leí me ha (re)activado la curiosidad de saber más allá de la cara inicial de las cosas.

Pero héte aquí que el bueno de Stanis ha sido invitado a abandonar su cargo debido a su pasado comunista. Vamos, por rojo.

Que no digo yo que ser comunista y religioso es un poco raro, pero oye, que yo tengo un amigo que llegó al comunismo desde la religión católica. Que para él JC fue el primer comunista con aquello de compartir es amar, repartir es hacer justicia...

Personalmente creo que está bien que haya revuelos entre los miembros de esta secta, que a mí me da lo mismo, pero no me parece bien que se hagan distinciones entre personas por su pasado político.

Entiendo que si alguien mató, torturó o se comió el hígado de alguien así, sin cocinar ni nada, está mal y no debería ni siquiera estar bajo las faldas de la iglesia. Ni siquiera aquellos que abusaron de los niños que estaban a su cargo, pero esa es otra histeria, digooo historia.

Que lo hiciera porque era comunista, gracioso o gilipollas me parece totalmente secundario. ¿Qué más dará? Lo importante es que hizo algo incompatible con su cargo, ¿no? O es que ser comunista es incompatible con el cargo de arzobispo.

Si lo es, ¿tener un pasado nazi, haber sido adoctrinado en esa absurda creencia lo sería también?