Mostrando entradas con la etiqueta paternidad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta paternidad. Mostrar todas las entradas

Hexágono perfecto

Hoy Aysha ha tenido su clase de guitarra semanal. Esto no sería reseñable, si no fuera porque, debido a ello, los miércoles le cuesta terminar los deberes: hoy, mate, euskera y lengua.

Repasamos las operaciones de dividir entre 10, y multiplicar por 10 (sin hacer la operación, moviendo las comas), parece todo bien, le da a enviar y, tras un par de segundos de incertidumbre, todo aparece en verde: 10/10.

- Bieeeeeeeeen!!!
- Venga, ahora euskera.

Llegada la hora de irse a la cama (21:00), está a punto de terminar euskera; hoy no leeremos las pocas páginas habituales (antes Tom Sawyer, ahora uno de esos de alguna youtuber preadolescente metida a escritora... ejem...) de antes de dormir. Le echo una mano, y rematado, quedan dos ejercicios de determinantes.

Como siempre, me pide que no me vaya (por algún motivo, le cuesta estar sola concentrada en algo) y que me quede mientras termina. Su cama parece especialmente apetecible hoy. Sin pensarlo mucho, me tumbo mientras escucho el suave deslizar del boli sobre la hoja de ejercicios.

Sin darme cuenta, dejo mi mente en blanco, mirando al techo, una vez acomodada la almohada bajo mi cabeza. Es cómoda la cama, cuándo fue la última vez que me tumbé aquí? tal vez aquella vez que nos cambiamos y dormí aquí y Aysha con Nohe, sí, creo que pudo ser esa vez. Estrella de cinco puntas, recuerdo cómo las hacía de pequeño, de un trazo y sin levantar el boli del papel, igual que esas luminiscentes que pusimos esparcidas por el techo. Me quedaron bien repartidas, las distancias entre todas ellas parecen similares, bastante complicado para haber ido con la escalera de mano poniéndolas muy a ojo, pero sí, buen trabajo, sí señor. Y esa más pequeña es la típica de seis puntas, como dos triángulos superpuestos, uno hacia arriba, con el otro hacia abajo... sí, si te fijas, lo ves claramente. Seis puntas. Sí. Si juntas las puntas, te da un hexágono perfecto, como aquellos que en su día, no siendo mucho mayor que Aysha ahora, me enseño mi padre a hacer con aquel viejo compás, el primero que tuve...

Haces una circunferencia de cualquier radio, manteniendo ese radio, eliges un punto de la circunferencia, y pinchas ahí, y haces las dos marcas que te da el lado del lápiz, donde toque la circunferencia. En esas marcas, vuelves a pinchar, y marcas. En esa nueva marca, pinchas y marcas, pinchas y marcas, pinchas y marcas. La última marca, por arte de magia, coincide con la que hiciste al principio...

Ahora, con una regla, unes todas las marcas y ahí lo tienes, un hexágono perfecto, donde todos los lados son iguales (al radio), inscrito en la circunferencia original. Voilá!

Ostras, cómo narices sabía mi padre que eso iba a pasar? Sería posible demostrar que esto iba a pasar, que necesariamente tenía que ser así? Fijo que sí...

Vuelvo a ver el patrón de la estrella de las cinco puntas, pero no, deja eso, estamos a algo serio ahora. Esto te molaba mucho en la uni, llevarte un boli y algo que demostrar a la hora de comer, escribiendo en el mantel de papel en el comedor de Lertutxe... Normalmente no llegaba al postre el ejercicio, y me llevaba el trozo de mantel para ponerlo luego a limpio en el cuaderno. Podré hacer algo similar ahora?

Vamos a ver... el truco está en que, como se mantiene el radio entre las marcas, realmente estás haciendo 6 triángulos rotando desde la primera marca, para llegar a rellenarlo todo perfectamente, y obtener el hexágono... pero por qué 6?

La circunferencia son 360º, si caben 6 triángulos es porque cada uno se lleva 360/6 = 60º... vale, pero para llegar a tener calculado ese 6, deberíamos llegar, si es que este es el camino, a través de la cuenta opuesta... es decir, por algún lado saco yo ese 60º, y como el total son 360º, 360/60 = 6, con lo que queda demostrado (que se decía entonces en la uni...).

Vale, pero de dónde saco yo que ese ángulo del triángulo son 60º? Tres estrellas de 6 puntas me miran y si no fuera imposible, diría que se están cachondeando... mira mis dos triángulos solapados, y si nos juntas las puntas aquí está ese hexágono que buscas resolver... Dejadme en paz, soy Ulises atado al mástil, no dejaré que me distraigáis, descubriré vuestro secreto, antes de que Aysha termine los dos ejercicios de lengua.

Venga, va, qué tienen esos triángulos para que tengan que ser de 60º ese ángulo en el medio? Si puedo fijarlo, ya tengo el 6...

Jo, cómo se notan las ventanas nuevas, hoy ha hecho medio calorcillo, pero aún así, aquí a primeros de marzo, y tumbado sin calcetines, y tan tranquilo.

Centra hombre! por qué tendría que tener ese triángulo el ángulo con el que van rotando esos 60º? A ver, cada uno de esos lados del vértice, son el radio de la circunferencia... y el otro? Claro! el otro... también!!!

Ya lo tengo! Cada lado es el radio, porque llega a la circunferencia, y el arco entre marca y marca, también es ese radio, porque lo hemos hecho con el compás, sin moverlo, misma distancia. Por tanto, se trata de un triángulo equilátero, los tres lados son iguales. Y qué tienen también iguales los triángulos equiláteros? Los triángulos equiláteros son también equiángulos (en la geometría en la que estamos, vamos a dejar esto así...), es decir, los ángulos también son iguales.

Y esto qué más da? Pues todo, porque si los tres ángulos son iguales, tiramos de otra típica: los ángulos de un triángulo suman 180º ;) Es decir, cada uno de esos ángulos iguales, tiene que ser, por narices, 180/3 = 60º. Y ahí tenemos el 60 que buscábamos.

Como ese ángulo central donde se pegan esos triángulos tiene que ser de 60º, en una vuelta completa de 360º, tiene que dar, por narices, 6 triángulos. Es decir, 6 lados de longitud el radio de la circunferencia, que van "avanzando" inscritos en la misma, hasta cuadrar perfectamente, como las marcas iniciales.

Ahora sí QED (Quod erat demonstrandum).

Toma! Realmente es geometría básica, simple, de esa chula que te lleva a un método para crear hexágonos perfectos, aunque no quieras, mientras Aysha termina por poner que "aquellos" es un determinante demostrativo de lejanía (o algo así, esto ha cambiado desde mis tiempos), masculino, plural.

Lavarse los dientes, echar el último pis del día, y aquí vuelve, justo cuando terminaba de cachondearme ahora yo de esa estrella de seis puntas, la primera en la que me fijé. Ahora ya me sé tu secreto...

- Aita, perdón por tardar tanto, es que hoy con guitarra y había muchos deberes...
- No pasa nada, son sólo las 21:18.
- Ala qué bien! Me has dejado la cama calentita!
- Ves qué bien?

... y esto diera para post? Hace cuánto que no cuentas algo? Tal vez demasiado para recordarlo... lo que no implica que este momento no se digno de sí ser recordado. Ea pues, dale.

P.D: El Barsa acaba de pasar a la final de la Copa del Rey... lo de este equipo este año en Copa sí que da pa serie...

Malos padres II

He oído esta frase entre los padres y madres con quienes me he tenido que relacionar en los últimos tiempos tantas veces que ya he perdido la cuenta. Prácticamente la totalidad de quienes la dicen o la escuchan están de acuerdo y no piensan siquiera en la posibilidad de que no deba ser así.

Nadie quiere que su criatura sea un/a quinqui que vaya repartiendo tortas a diestro y siniestro, claro, PERO (y aquí una vez más todo lo que va delante de un "pero" no vale para nada...) menos aún querrían que su criatura fuera víctima de cualquier tipo de "ataque". En general, en realidad, la cuestión no es tanto no hacer sufrir a nadie, sino no sufrir uno/a.

Aforismo. Dogma.


Tú no pegues, pero si te pegan, defiéndete.

Y no estoy de acuerdo. Soy mal padre. Otra vez.

Este verano Aysha ha ido (acabó ayer) a unos "campamentos" (si se le puede llamar así a una reunión de niños y niñas durante las mañanas de julio). No es que fuera una actividad nueva como tal, sino que esta vez, en lugar de reducir su universo a quienes ya conoce (aunque sea de vista) de su colegio, ha ido a unos campamentos organizados por el ayuntamiento. Así pues, se ha tenido que enfrentarse (literalmente) a niños y niñas de otras edades, otros colegios, otras realidades sociales, otras vivencias, otras culturas; en definitiva, todo un nuevo universo a su alcance para ampliar el que siempre ha conocido. Todo un reto... como padres gestionar esto.

Como lo más terrible se aprende enseguida y lo hermoso nos cuesta la vida, ha venido con chistes malos de Jaimito (ha ampliado su colección...), alguna palabrota que otra, alguna que otra actitud macarra de vez en cuando, y una situación que resolver, de esas que el "dogma defiéndete" resolvería sin problema.

Aysha hizo una nueva amiga. Un día se llevó un chupa-chups para después del hamarretako, y su nueva amiga se lo pidió. Bajo pena de dejar de ser su amiga. Y se lo dio.

Volvió a casa llorando porque su amiga le había "quitado" su chuche. Aprendió lo que es la coacción, y no supo como enfrentarlo. Sufrió un ataque, y no se supo defender.

Su madre le hizo ver que se habían aprovechado de ella, y fue a pedirle explicaciones a la nueva amiga de Aysha (que es un par de años mayor, físicamente, quiero decir). Prometió darle un chicle a cambio al día siguiente como contrapestación. Y le dijo que en lugar de llorar, se tenía que defender. "Yo ya me defiendo", defendía. No tenía sensación de haber hecho nada malo, simplemente actuó como supongo actúa como siempre, esperando cierto "kung-fu" de defensa contra defensa, hasta que se dilucida, sin siquiera alterarse, si le daban el chupa-chups o no.

Al llegar a casa, le explicamos, mientras las lágrimas le caían por las mejillas, que ante cualquier situación, siempre, SIEMPRE, debe hacer lo que ella quiera hacer. Da igual lo complicada que sea la situación, ella decide. Y eso es lo verdaderamente importante. Si decide darle el chupa-chups a alguien, o no, es ella quien debe tomar (y asumir) su decisión. No importan las circunstancias. Ella decide.

- ¿Y si ya no quiere ser mi amiga?
- Entonces ya no es tu amiga; una amiga no te hace eso, así que no tengas miedo de perderla. Y si al día siguiente volvéis a jugar como si nada, es algo que ha pasado y ya está.


Toda esta vivencia me ha dado que pensar. Si ya antes no estaba de acuerdo con el dogma defiéndete, tenía frente a mí la oportunidad de elevar ese pensamiento al nivel de "principio". Y tenía algo que perder para contrastarlo: un chupa-chups que mi hija había perdido.

Tal y como yo lo veo, desde hace lo suficiente, ojo por ojo el mundo acabará ciego. En el fondo, el dogma defiéndete tiene algo de esto. Si te sacan un ojo, no te dejes sacar el otro, sácale tú uno al que te lo ha sacado a ti.
En mi mundo, sacarle un ojo al otro no te devolverá el tuyo, así que mejor vete al hospital a ver si pueden arreglarte antes de que sea tarde, y después denuncias el hecho ante la autoridad competente.

No entiendo que no se le explique esto a las niñas y niños. El dolor ajeno no curará el tuyo.

Porque inevitablemente ocurre lo siguiente. Indudablemente. En el 100% de los casos que he visto de conflicto entre humanos de esas edades (7 años ahora).

- Ha empezado ella.
- Ella me ha hecho otra cosa antes.
- No es verdad.
- Sí lo es.

sería el resumen de cualquier juicio de patio ante un padre o una madre.

Es decir, no importa el hecho a juzgar (una patada, un insulto, un empujón, lo que sea...), importa quién se estaba defendiendo de quién. Si empezaste, es que atacaste, si no, "sólo" te defendiste. Y eso te exime de toda culpa. Eres la víctima. Concluyo mi alegato señoría, se puede leer en la mirada de quien se sabe ganador/a.

Y, por su puesto, nada importa que un empujón fortuito en el patio haya sido respondido con una patada en la cara. La víctima, como un cliente, siempre tiene la razón, hasta cuando la tiene.

La reacción siempre está justificada, la acción nunca. Leyes de patio. Leyes de padres y madres que asumir por la chavalería. Porque, seamos honestos, aplican lo que viven, lo que se les enseña. Y es lo que aprenden. El que se defiende, gana.

Y llegamos al quid de la cuestión. Cuando un dogma se espeta así sin más ante una mente a la que hay que darle todo mascadito para que lo pueda digerir correctamente, sin más contexto, ocurre que se los mensajes se pervierten. Y se retuercen. A voluntad. De quien lo dice.

- Oye, que me has pegado.
- Es que me has insultado primero.
- ERROR DE PROCESAMIENTO: no esperaba una contrarreacción, pensaba que pegar estaba mal en todos los casos, pero resulta que si me hacen algo, entonces puedo sacudirle a alguien y luego ponerle una razón delante de la cara como los del FBI cuando entran a la casa del malo con una orden de registro. Noted!

Y la próxima vez que quiera pegar a alguien, simplemente necesitará buscar una excusa. Es que eres tonto, es que me ha mirado mal, es que no juega conmigo, es que no me deja en paz, es que es negro. No importa qué, sólo ten algo en mente.

Y como mucho, constatado empíricamente, que le podrá pasar ante un juicio de patio con un adulto, será que, cuando la defensa haya sido desproporcionada, o la causa no se justifica como un ataque es algo así como:

- Pero por eso no hay que pegar.

Y santas pascuas. Ni por asomo el mismo énfasis con el que llega el mensaje del dogma defiéndete, por supuesto.

En este contexto, la amiga de Aysha pudo escudarse en el hecho de que Aysha no le quisiera dar un chupa-chups. Este hecho es un ataque porque no ocurre lo que ella quería. Así que tenía vía libre para "defenderse", de una manera más evolucionada de lo que Aysha había vivido hasta ahora, con una amenaza: no jugaré contigo si no me lo das.

Aysha, ante este (sí) ataque, no supo defenderse. Porque nunca le hemos dicho que se defienda. Porque soy un mal padre.

Hace unos meses le hice una pregunta con la esperanza de dejarla descolocada (un juego que me encanta practicar con ella):

- Aysha, ante la disyuntiva de prepararte para un mundo de mierda, o evitar que haya un mundo de mierda, ¿qué preferirías?
- Que no haya un mundo de mierda! - gritó con alegría sin dudarlo un segundo.

Me descolocó totalmente.

El dogma defiéndete prepara a las niñas y niños para un mundo de mierda en el que se les predispone que algo malo les va a pasar.

Me hice la promesa a mí mismo de hacerle caso a Aysha y tratar de evitar que haya un mundo de mierda. Por eso tuvimos una buena charla en el que, más que el dogma defiéndete, hablamos de todos los condicionantes (no sólo "sentirte atacada") se deben dar para poder siquiera poder empezar a defenderte (y cómo hacerlo).

Porque un gran poder conlleva una gran responsabilidad.

Y como mal padre, no me queda otra que tenerlo en cuenta.

3 puntos de padres

Este verano, como el pasado, semana sí y semana no termino un par de horas de jornada laboral por la tarde en casa. Tengo la suerte de poderlo hacer así, y de que Aysha no suele dar guerra y se arregla ella misma con Chocolate (el gato) para pasar ese tiempo que paso concentrado delante del portátil.

Los viernes, además, ocurre que por la tarde no trabajo; salvo estas semanas de "pseudo-intensivo", en las que un par de horas me sirven para cerrar la semana de manera más tranquila.

Uno de estos viernes, Aysha estaba enredando con alguno de sus cachivaches, sentada en el sofá de la sala, sin hacer demasiado caso a la tele ni al gato. Estaba elucubrando sobre alguna de esas ideas que le pasan por la cabeza, explicándoselas a sí misma, mientras yo cerraba un par de tests y respondía a un par de correos para terminar la semana. La tranquilidad hecha armonía, sólo un sonido de violines en la raspberry pi podría mejorar la atmósfera reinante; gato dormido al sol incluido.

Pues nada, ahora que meriende, luego al intensivo de natación y semana ventilada, finde del todo. En cuanto termine este hangout con nuestro P.O. en Madrid...

CLONK!

- Aaaaaaaaaaaaaaaay !!!

Ya se ha ido del sofá al suelo otra vez, mira que se lo hemos dicho cientos de veces, que mires dónde estás, que no estás en el suelo, que si te mueves el sofá se acaba, manda narices, pues ahora se lleva un "supernanny"...

- Me he caído aitaaaa!
- Si es no mir.... - coña! Se duele al lado de la oreja... Parece que tiene una herida, apenas sangra, mejor ni le digo nada, se la limpio, le planto una tirita de las que tanto le gustan y a correr... la piscina? Bueno, no será nada...

Y reviso la herida. No tiene más suerte que haberse dado de lleno contra el pico de la mesa. Una pasada de dedos constata que sí, el pico es muy picante y la herida... leche, esta herida apenas sangra, pero tiene la carne abierta, estoy viendo literalmente el interior de mi hija...

Justo delante del "trago", donde termina el pómulo, hay un cacho de carne blanda sin hueso alguno; y ahí se fue a dar (clavar, más bien), con el pico de la mesa.



Joder, y ahora qué hago... Esto es una tontada? Me voy a urgencias? Sí? No?
Mejor ir y que no sea nada, que no ir y cargarla... arrepiéntete de lo que has hecho.

Al menos no sangra.

- Venga, va, ponte las zapatillas de casa, y la parte de arriba del pijama de verano. - llevaba los pantalones cortos del pijama... - vamos a ir a que te curen, vale?

Y me la cargo en brazos como hacía meses, casi años, que no hacíamos. En el ascensor intento que no se vea en el espejo, pero no cuela. La puñetera es espabilada como para no fiarse de lo que le digo. Ve la sangre (poca), que por suerte tapa la herida. Se asusta un poco, y como es poca sangre, consigo que se calme. Vamos camino a urgencias, redios qué calor.

- Aita, por qué vamos tan rápido? - se me caen un poco las pelotas al suelo ;(
- No vamos rápido, es que hace mucho calor - donde vas, manzanas traigo.

El camino se me hace largo de narices. De camino, desvío su atención.

- A que no sabes quién viene mañana de visita?

Y empieza a quemar las opciones más habituales, no siempre por orden de preferencia:

- Amama! Padrino! Aititedemadrid! Tío Carlos!
- En la que acierta, montamos una fiesta, cuando ya vamos a llegar.

- Buenas, urgencias de pediatría?
- Sí, dame la tarjeta de la niña
- Leche, la tiene su madre - que está trabajando. Creo que la buena señora que nos atiende cree que somos padres divorciados al hablar así, y deja vía libre a la excepción.
- Da igual, cómo se llama, fecha de nacimiento? .... Vale, por ahí, del número 2 a la derecha del todo.

Hay un médico y nada de cola, perfecto. Le explico la película con Aysha sentada en la camilla, intentando que ella no sea consciente de mi preocupación. El médico no ve mucha sangre y le echa un vistazo. No parece mucho, así que bueno, igual esto no da para un post...

Pero sí. En cuanto le insisto en que le he visto la herida muy abierta, lo revisa.

- A ver, túmbate, que vamos a mirar.
- No, no, pinchar no!
- Tranquila, es sólo mirar, no pasa nada. - algo más sí es, limpia el poco de sangre que ha empezado a coagularse, lo que tampoco debe de dolerle mucho.

Y lo ve. Y dice sorprendido que sí, que menuda se ha dado... Lo de siempre para el dolor, si lo tiene, y que pase por la sala de curas para que le dejen la herida lista. Al otro lado del centro de salud.

Gracias.

Allá nos vamos. No parece haber nadie. Ah, sí, ahí le están arreglando el pie a un chaval. Esperaremos un rato fuera.

- Y qué me van a hacer aquí? Me van a pinchar?
- No, sólo mirar, y te van a poner una tirita!
- De qué color? Yo quiero de princesas.
- No sé si van a tener; si no tienen, en casa ponemos otra encima de la que te pongan aquí, vale?
- Vale!

Y nos toca entrar. Entramos. Le miran. Sí, nos ha enviado el médico. Para mirarle esto. Y le miran. Dos enfermeras curtidas (nunca mejor dicho) en mil batallas, que dan toda la confianza del mundo.

-  Buf, pero esta herida es muy profunda eh? - no me jodas, que esto parecía ya el final de la película; vamos a tener un giro inesperado a la mitad?

Exacto.

- Espera, que vamos a llamar a Cruces, que igual mejor te la llevas para que le miren para cerrarle. - ein? A ver si al final he hecho más que bien en haber venido...

Mientras una llama por teléfono a Cruces (Hospital de Barakaldo al que se derivan a los pacientes desde Durango), la otra le sigue el juego a Aysha. Se deja pintar tatuajes con rotulador rojo, y le hace uno a Aysha. Le pregunta por sus zapatillas de casa con dibujos de comics, y que su pijama no lo parece, y ...

- Mira, vas a Cruces, y presentas este papel, que ya me han dicho que te pueden atender, para cirugía estética. - ein? Cirugía? Estética? Esto se va poniendo cada vez más raro. - A veces les ponen pegamento como haríamos aquí y ya está, pero casi mejor que lo evalúen allí, que la vemos muy abierta, y la zona es delicada. - lo que yo decía, cada vez más raro.

Pero allá nos vamos. Con su triste tirita blanca (literalemente "es que aquí no tenemos más, luego Aita te pone una más chula), y ya a pie y con más calor que antes, volvemos para casa.

Y necesitaremos su tarjeta sanitaria. Como buen conocedor de las aventuras gráficas, sé que hemos quemado la carta de "ay que no la tengo" y no va a colar más. Llamada de esas que empiezan por un:

- Tranquila que no pasa nada, pero tienes ahí la tarjeta sanitaria de la niña? - y nos pasaremos a por ella.

Se cambia de ropa, cojo algo para merendar, las llaves del coche, y allá nos vamos.

- Ponme la de Mulan, Aita, mezedez. - como para negarle cualquier canción...

Coger la tarjeta sanitaria, tranquilizar a la madre de la criatura, y a la A8 de cabeza. Y ahora por dónde llego antes? Por Bilbao o por el Txorierri? Cuando venía al mundo, fuimos cruzando Bilbao hasta Cruces, hagamos lo mismo a esta hora, no creo que haya atasco de salida ya... Y llegamos. Nos pasamos el parking (no es plan de ocupar uno de los pocos sitios de la entrada de urgencias para esto...) y volvemos.

- Mira Aysha, aquí vinimos con Ama cuando ibas a nacer, qué te parece?
- Dónde?

Aparcamos. Saco una foto al coche para no tener que recordar dónde lo aparcamos. Y salimos por las escaleras. Mierda, no he contado cuántos pisos hemos subido, bueno, da igual.

- Ahí, en la parte izquierda del edificio, lo ves qué grande es? - parece que no se acuerda de por qué estamos aquí. Entramos.

Y ahora a dónde voy yo? Hay un funcionario en una ventanilla libre. Veamos cómo va la burocracia aquí...

- Buenas, que venimos de Durango para que le miren esto... - le doy el papel... y lo coge! TOMA!
- Muy bien, siga la línea verde hasta el final.
- Linea verde? - señala al suelo. Línea verde: pediatría. Perfecto.

- Mira Aysha, tenemos que ir por el verde, a ver si no nos perdemos que esto es muy grande, eh?
- No Aita, mira, por aquí. Vamos, vamos.

30 segundos después, la línea verde muere en un mostrador. Levantamos la mirada y dos enfermeras (o lo parecen), nos saludan. Le doy los papeles que el primer funcionario nos ha dado.

Pasa por aquí, y espera un poco. Vienen un par de enfermeras, para evaluar qué pasa y su urgencia. Le miran, son un poco burdas en el trato, supongo que a más gente, más complicado es. En general bien. Que si cuánto pesa (creo que 15Kg... en realidad son 18Kg). Voy dando el parte por Telegram.

Llega una médico y pregunta por el material de la mesa, de madera, nada de metal o cristal, o tal y tal. Se va. Le van a poner un gel en la herida que es anestésico para cerrarle la herida; yo le tengo que apretar un poco para que le haga mejor efecto. Sigue el parte por Telegram.



Así lo intento, mientras devora un par de galletas que aún quedan y ve el capítulo de Peppa Pig que echan en la tele (sonido quitado). Le damos (a regañadientes) una galleta a una niña que está por allí también. Cuando se nos acaban, una madre que ha llevado su hijo con posible rotura en el brazo, nos ofrece una de las suyas.

- Ves como hay que compartir? - sigamos teniendo valores hasta en momentos extraordinarios.

Al final nos toca pasar. Un médico muy alto acompaña a la médico de antes. Aysha le dice que no quiere que le pinchen y medio protesta un poco. Él, hace de poli malo y le cierra la boca de manera algo brusca después de decirle que sólo le van a mirar. Llegamos a la sala donde evalúan la herida.

- Esto van a ser dos puntos, se los pones y cualquier cosa me avisas. - y se va.

Y procedemos. Quédate ahí tumbada, una enfermera le sujeta la cabeza, yo las manos y el cuerpo en general. El no saber qué pasa, qué le van a hacer, es lo que le pone más nerviosa, no le gusta.

- No pasa nada amor, son dos tiritas nada más, cuéntame cómo te llamas? - la médico tiene acento sudamericano, muy dulce, pero no surte demasiado efecto.

- Aysha, begiratu neri, no pasa nada. Mira, has visto? habla como Ariel! - la enfermera se ríe. - mejor hazle caso, que si no viene el otro médico feo, ese malo de antes eh? - creo que no entiende lo del acento, sí a lo de que venga el "poli malo".



- Qué me están haciendo? me están cosiendo? - ha visto el hilo, que por cierto, la médico maneja con verdadera soltura con las pinzas para hacerle varios nudos a cada punto. Hace dos, y parece que ya termina todo, pero no, el medio no queda tan cerrado como debería, así que va un tercero.

- Tranquilo, que no le está doliendo, eh? Nota que le estamos haciendo algo, pero no le duele. - me dice la enfermera.

Tarda más de lo previsto, y cuesta convencer a Aysha de que "ya se termina". Se lo hemos dicho demasiadas veces ya, como lo de "sólo vamos a mirar". Pero se acaba, y la herida queda perfectamente cerrada. Las dos partes de la carne que antes estaba abierta, ahora está cerrada. A cal y canto.

Nos dicen que esperemos un poco, que nos darán los papeles de salida y un par de indicaciones; cosa que hacemos con más capítulos de dibujos animados (estos ya no los reconozco...).



Unos minutos más tarde, ya podemos irnos. Las indicaciones son lavar la herida todos los días con un suero, vigilar que no tenga fiebre, y que la herida no supure o tenga pus. Y acudir en 5-7 días a nuestro centro de salud para que le quiten los puntos. Ah! y pegatina de "me he portado muy bien".

- Ya está, amor, viste que no ya se terminó? Chocas? - y choca medio a medias. - Se puso muy nerviosa, pero se portó muy bien, eh? fue muy valiente.

Volvemos a casa.

*****************************************************

Una semana de limpiezas y cuidado, ayer le quitaron los puntos, que se habían empostillado y hubo que liberar con vaselina (esta parte ya me la perdí un poco). La enfermera de Durango le quita dos, el otro ha debido de caerse sólo.

Y volvimos a la normalidad de la piscina.

Y esos tres puntos nos han caído en nuestra experiencia de (p/m)aternidad.

5 años después, volvimos a Crices, a ver si no volvemos al menos en otros 5 más.