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Camina siempre adelante

Habían pasado unos meses desde que el primero de los compañeros fue liberado del yugo común que sufríamos. Internamente, aún pensaba en cambiar las cosas desde dentro, en intentar modificar el rumbo de las decisiones sufridas hacia lugares que un par de años antes ya habíamos imaginado y tratado de mover.

Las cosas de palacio podían ir suficientemente despacio como para diluirlas en el trabajo diario, y en una de esas limpiezas de disco duro anuales, me había chocado de frente con las hasta ocho versiones del documento tratado en aquellas reuniones fuera del tiempo y del espacio de la oficina. Muchos estaban de acuerdo en hacer algo, algunos estaban por la labor de participar, unos pocos fueron necesarios para pararlo, simplemente bajo el látigo de la indiferencia.

Por aquel entonces, ya había un "nosotros" y un "vosotros" que se escupían desde ambos lados de la tierra de nadie, esa que ni fú ni fa, ni sí ni no, ni bien ni mal. De #padefos está lleno el mundo, eso lo sabemos, forman parte de esa buscada clase media que ayuda a mantener a raya a las clases bajas, autoengañándose como si fueran parte de las mismas a las que se intenta subyugar. Esa misma clase media de la que formaba parte, que no juez, de los que proponen a la espera de la disposición de la deidad competente, ahogados en su propia proactividad "mal entendida" por todas las partes.

La mayoría de los caminos que se abrían ante mí en la intención de hacer la atmósfera más respirable habían terminado en el callejón sin salida de la puerta siempre abierta, y el resto por probar no tenían pinta de ser diferentes, con lo que cada vez era más fácil dejarse caer en el desánimo y la desilusión reinantes por doquier.

El tío Tom cabizbajo en el porche de su archiconocida cabaña era la imagen recurrente que venía a mi mente y que aún hoy creo que refleja mejor que cualquier otra metáfora o requiebro literario el sentir de aquellos días.

No has de confiar en la piedra con la que puedas topar, ¡apártala del camino! por los que vienen detrás.

Inevitablemente, cuando lo que sientes, lo que dices y lo haces no van en consonancia, acabas en un callejón sin salida gris y anodino que te va destrozando por dentro y en el que intentas hacer lo que sientes, a pesar de no decirlo, simplemente para poder seguir adelante en un camino que ya sabes que no te llevará a tu éxito. Y cuando no puedes pasar otro día sin decirlo, casi sin querer en un comentario en un café, imperceptiblemente en una reunión de equipo, inadecuadamente en un email de respuesta que nunca envías y borras y reescribes, sale a la luz.

Es inevitable.

Y como las desgracias, dicen, unen, esos días constatas que los enemigos comunes hacen extraños compañeros de penurias; une, eso sí, tal vez con quien menos te esperabas. Y ya sin miedo a decir lo que sientes aunque sea como en un viejo garito clandestino en plena ley seca, se hace mucho más fácil asumir los actos que necesitas para alienar tus chacras y la santísima trinidad: piensa, di, haz coherentemente, o sé infeliz para los restos.

Apoyado totalmente en la invalidez de las buenas palabras, de las buenas acciones y de las buenas intenciones, te autolegitimas para hacer aquello que te va a permitir volver mañana.

Todo clandestino, todo furtivo, todo encubierto. Desde pelear un "venga, vale" que le dé un poco de sentido a lo que haces, hasta pasar por encima de todo lo que se dice en una reunión porque antes muerto que permitir que un usuario vea sus datos accesibles públicamente sin ser plenamente consciente de ello. Sobre todo porque lo clandestino tiene un punto de resistencia francesa contra el invasor, de robinhoodismo contra el opresor, de rebelión en la granja. Que mola.

Y funciona. Durante un tiempo.

Porque nada cambia.

Como limpiar una herida sangrante un día sí y otro también, porque es abierta un día sí y otro también, lo clandestino te alivia un rato, cada vez menor, de un día que cada vez es más largo.

Y no funciona.

Porque nada cambia.

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Así que esta carrera por la supervivencia acaba tratando de sacrificarse por los demás. Por tu familia que cuenta contigo y ese trabajo, por tus compañeros que cuentan contigo como apoyo en la lucha contra sus propios demonios, por tus proveedores a los que no quieres tener que mentir u obviar cuando te preguntar por temas más allá de tus atribuciones porque nadie más les responde, por tus usuarios que son la verdadera gasolina para que todo se mueva.

Hasta que no puedes más. Y de la misma forma que tú has libertado a quienes tuvieron la suerte de encontrar una salida, de repente eres libertado por esos mismos que te quedan por libertad. Y libertador que lo liberte, buen libertador será.

Y te vas. Y yendo se conjuga con mal rollo. Uno que sin saber hasta qué punto alguien alivia con una simple taza.

Y desapareces. Un par de meses. Porque necesitas desintoxicarte. Y constatar que otro mundo es posible y que no estabas loco, ni siquiera de parranda. Y las cosas se tornan nítidas desde la distancia.

Porque todo cambia.

Para ti al menos.

Y sin poder dejar de preocuparte, vives desde lejos los latigazos. Como si sólo tú hubieras escapado en Sleepers (http://es.wikipedia.org/wiki/Sleepers) y supieras lo que viven tus excompañeros de celda.

Y vuelves a intentar ayudar. Más asentado. Más fuerte. Desde la lejanía. Esa que lo hace todo más pequeño.



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Y de repente alguien acaba saliendo. Con dos cojones y un juicio. Tras una baja por estrés que parece cuatro. Liberado al fin, tras tanto tiempo de estrecha colaboración. Pocas veces me he alegrado tanto de que alguien acabe en el paro.

Recientemente he tenido la oportunidad de colaborar con otra de esas personas. Un side-project que ha vendido 20 unidades en más o menos un mes. Nunca lo habríamos sospechado.

Y es puesto en el punto de mira. Tras meses en una situación similar a la que viví. Y acaba viendo la verdadera cara de su enemigo en casa. Y entonces creo que comienza a comprender lo que significó aquella taza en aquel momento. Y le devuelvo el detalle. Y me aporta ideas de mejora del producto. Y le haremos caso.

Y aún quedan.

Y seguiremos ayudando. En lo que necesiten. Porque hasta que todos y cada uno de ellos sea libertado, no será posible dejar atrás tanto tiempo de camaradería forjada a golpe de galera.

Ahora sólo queda liberar a dos más para terminar con todo y dejarlo atrás al fin.

Y encima les habremos hecho un favor, como un puente de plata a enemigo que huye... si es gratis.

Marcas... líderes?

Estamos en crisis.

Menuda novedad... Pero no me refiero que tenemos una crisis, sino que ESTAMOS en crisis... y lo vamos a seguir estando.

Desde aquellos tiempos en los que nombrarla era cosa de antipatriotas, hasta ahora cuando parece que son las agencias de califación las que determinan el nivel de vida que deben tener los habitantes de un país, las cosas han evolucionado mucho. A peor. A peor? Bueno, depende para quien, claro...

He leído mucho por ahí, supongo que como todos, y una de las cuestiones que más ha llamado mi atención es esa en la que se afirma que toda esta situación beneficia a los extremos. Estoy bastante de acuerdo con esta situación y es que si bien tenemos (no sé si oficialmente ya) 5 millones de parados, muchos de ellos de larga duración, otros con la prestación ya agotada, algunos con prestaciones más allá de lo cotizado previamente, también tenemos cifras récord en ganancias de grandes empresas, directivos repartiéndose un pastel cada vez más grandes.


Tenemos una mala stituación? Bueno, depende a quién le preguntes. Creo que en realidad estamos viviendo un golpe de estado mundial. El sistema se está autofagocitando. No sé si cuando aquellos teóricos de los inicios de la economía de mercado, producción en cadena, y propiedad privada pensaban en el futuro de sus invenciones, pero no os da la sensación de que las reglas de mercado por las que nos regimos están pensadas para entidades mucho más pequeñas que las que existen actualmente? De verdad pueden aplicarse las mismas reglas a una pequeña zapatería de barrio que a una multinacional multidisciplinar?


Como estudiante de ciencias creo que estamos ante una situación de excepción. De igual modo que las ecuaciones de la mecánica clásica de Newton empiezan a no reflejar la realidad que pretenden cuando las velocidades son "grandes" en un determinado sentido o las cosas son "pequeñas" en otro determinado sentido; las empresas y las cantidades de dinero de las que se habla son "grandes" en algún determinado sentido que hacen que requieran de nuevas reglas para gestionar aquello cuyos creadores pretendían reflejar.


Simplemente, no me puedo creer que las personas pintemos tan poco en la ecuación. Nuestro dinero no puede lo único con lo que nos veamos reflejados en todo este sistema.


Pero como parece que así es, al menos siempre nos quedará nuestra manía de reaccionar en masa. Puede que uno, diez, trescientos, seamos pocos. Pero cuando toda una sociedad se junta con la cabezonería e irracionalidad que nos caracteriza, podemos conseguirlo todo.


Y es que ahora resulta, tras una etapa en la que la estrategia parecía que iba a ser algo como "bueeeeeno, veeeeenga, bajaaaaamos un poco los preeeeecios" (si los dodot están a precio de marca blanca de simply, usamos dodot, claro...), ahora resulta que o bien no está dando los resultados esperados, o directamente las marcas se están acercando peligrosamente a la quiebra.


En cualquier caso, parece que es necesario un punto de inflexión y las marcas, a su vez se han unido contra ese puñetero consumidor (eso es lo que somos en la ecuación, ya que la persona no entra en ella) que no se gasta su poco dinero en una marca. Yo mismo he aprendido, en los ultimos meses, que a nivel de calidad precio no se puede superar a la mousse de yogur del Dia, al helado bueno del Carrefour, al arroz con leche del Eroski, a las patatas fritas del Simply o a la leche Mu; y que no merecen la pena los productos de, por ejemplo, a Danone, Haagen Dazs (aunque en el Artea te dan un 2x1 por hacer check-in en feisvuk, y eso mola), Matutano o Central Lechera Asturiana.


En general, supongo, estamos sacrificando la calidad sin pensar, esa tendencia que pretenden meternos en la cabeza a base de publicidad para que consumamos sin necesidad de tomar una decisión. La decisión está incrustada en tu cabeza, quieres una marca, aunque no la quieras.
Y lo hacemos a cambio de un precio más barato.


Creíamos que podíamos pasar sin una marca, y hemos aprendido que no sólo podemos pasar de ellas, sino que en realidad nos gustan! La relación calidad / precio está tomando la delantera. Y es que cuando no te llega, no te llega, por mucho que hayas estado años comprando marcas.


Decía que se están organizando.


Primero fueron los anuncios de que las marcas no producían para las marcas blancas. Supongo que era una leyenda urbana, pero todo el mundo sabía que se vendía lo mismo pero más barato en los supermercados...
Después llegaron los ya mencionados intentos de parecer más baratos. Vale, pagas más, pero te llevas más y al final te sale parecido. Bueno, supongo que valieron durante un tiempo, pero ya no, ya que ahora llega el ataque final.
Si las marcas parecen desprestigiadas o ya no tienen tanto tirón, entonces es el momento de hacer de las marcas el valor supremo para todo consumidor. Primero en el grupo de Antena3: Matías Prats y demás elenco de la cadena en favor de la calidad y la garantía que parecen exclusiva (sólo lo parecen) de las marcas. Después, y puede que porque tengan más calado sobre la mayoría de la audiencia a la que las marcas quieren absorver, Tele5. Con JorgeJa a la cabeza, todo el grupo "con las marcas".


Y no lo hacen porque sí, esto es publicidad pura y dura, habrá mucho dinero por ahí detrás. Veo periodistas vendidos al mejor postor, pero eso daría para otro post entero. Veo marcas que prevén perder lo logrado (vender sin pensar) y que se mueven. Si no lo han hecho antes es porque tenían otras alternativas. Si no lo hacen más tarde es porque están al límite.


¿Qué será lo siguiente que nos deparará el maravilloso mundo en crisis en el que vivimos?



Bono Extra: 0,30 por dos litros de Ulifresh o peor, y que le den a Coca-Cola.






Privatizar el Mundo

He leído y me ha encantado, como siempre, a Noam Chomsky. Esta vez, da en el clavo acerca de dónde venimos y a dónde vamos.

Lo más alucinante:

...
El ascenso de los partidos neofascistas en buena parte de Europa resultaría ya un fenómeno suficientemente aterrador, aun sin necesidad de recordar lo que ocurrió en el continente en un pasado reciente. Imaginad la reacción, si los judíos fueran expulsados de Francia, condenados a la miseria y la opresión, y comparad con la falta de reacción cuando eso mismo ocurre con los gitanos, la población más brutalizada de Europa, asimismo víctima del Holocausto .

En Hungría, el partido neofascista Jobbik logró un 17% de los votos en las elecciones nacionales, algo que acaso no resulte tan sorprendente, si se recuerda que tres cuartas partes de la población cree estar peor ahora que bajo la dominación comunista. Podríamos sentirnos tal vez aliviados por el hecho de que en Austria el ultraderechista Jörg Haider lograra sólo el 10% del sufragio en 2008, si no fuera porque el nuevo Partido de la Libertad, que está todavía más a su derecha, logró rebasar el 17%. Resulta escalofriante recordar que en 1928 los nazis consiguieron menos del 3% del sufragio en Alemania.
...

pero sobre todo:

...
Ese círculo vicioso podría terminar siendo letal. Para percatarse de lo perentorio del peligro, basta con echar un vistazo al nuevo Congreso de los EEUU, entronizado por la financiación y la publicidad empresariales. Casi todos son negacionistas climáticos. Ya han empezado a cortar fondos destinados a medidas capaces de mitigar la catástrofe medioambiental. Y lo que es peor: alguno de ellos se lo creen de verdad; por ejemplo, el nuevo jefe del subcomité de medioambiente, que va por ahí explicando que el calentamiento global no puede ser un problema porque Dios prometió a Noé que no habría otro diluvio universal.
...


Enlace en el "Ver además"... que ese Dios tan prometedor nos coja confesados...

Hoy, por primera vez...

Esta mañana me he mirado en el espejo. Tras las legañas, el pelo revuelto y el sueño que hace a esas horas de la mañana, he visto a alguien con peor pinta al otro lado del universo...

Como en una cutre película de miedo de serie B o una aparente serie de animación japonesa, me he visto y he tenido esa sensación de la que hablaba Ismael en alguno de sus conciertos.

Me he sumergido por unos interminables instantes en intentar reconocerme, recordarme al que esperaba ser pasados los 30. Siempre pensé en la frontera de los 23 en el año 2000 como algo tan lejano que ver pasar el 2010 y la edad de $Cristo por delante de mis narices me ha dejado pasmado. ¿Quién se ha llevado esta década, que no me he enterao?

Y el repaso ha sido cuanto menos curioso. A un mes escaso de los 34, por primera vez en mi vida, me he sentido viejo. En el más menesteroso de los sentidos.

He cambiado Windows por Ubuntu en el trabajo, el mando de la tele por el de la tdt, y el PES sigue por ahí, como siempre. Y Gran Hermano. Y OT. Y todas esas cosas tan necesarias para dejar descansar las neuronas (menos una).

Tengo mujer, hija e hipoteca; busco una casa mayor, un coche mayor y un sueldo mayor. Me encantaría una incipiente alopecia menor, un viaje diario al trabajo menor, y un cúmulo de preocupaciones heredadas menor; odiaría no exprimir cada segundo de vida, no comerme el último trozo de bizcocho y no tener clara la perspectiva de que mi proyecto más importante está esperándome en casa impaciente a partir de las seis.

Los viejos días eternos se han convertido en semanas que vuelan. Todo el espacio personal, sin embargo, se ha rellenado con todo aquello que nunca pensé que me llenaría tanto.

De regalo de cumpleaños quiero la cinta. Esa cinta para atar el tiempo de la que habla un Ismael que ha perdido actualidad frente a Aretha Fraklin y todos esos pequeños grandes pedazos de arte en mp3 que me descubre mi otra mitad de vez en cuando. No espero que vuelva porque en realidad nunca se ha ido, simplemente espera paciente mi refresco cotidiano.

Como la partida anual del Monkey Island en el emulador, que debo admitir que nunca llegó en la Navidad del 2010. Algo parecido al Chencho de esa gran familia que tampoco acudió a su cita navideña, y la entrada por la puerta de atrás de ese qué bello es vivir tan necesario.

Viejas tradiciones que se diluyen en la vorágine habitual de estos tiempos que quieren meternos por el gaznate a regañadientes.

Al menos he crecido. Laboral, intelectual, personal, física y virtualmente, lo que se traduce en que hago más y mejores cosas, soy más consciente de lo que me rodea, pienso más en los demás, tengo algún que otro kilo de más encima de otro, y además de este blog habito en feisbuk y visito más blogs.

Todo ello, resumido en ser consciente. De todo. Y sobre todo, de que la vida se va, y no le importa nada en qué te la has gastado. ¿Has estado trabajando demasiado? ¿Perdiste el tren por miedo a que no te vendieran un billete? ¿No te atreviste a saltar de polizón? ¿Se te fue la vida haciendo lo que el resto del mundo esperaba que hicieras? Adivina, me la sopla - te grita la vida - los peces muertos siguen la corriente...

El libre albedrío enlatado y listo para consumir. En pequeñas y poco perdurables dosis... hasta que sea demasiado tarde para pedir cuentas a nadie... no se admiten devoluciones, lo sentimos... hombres grises convenciéndote de guardar tu tiempo en su banco...

Y entonces el agua caliente salió del grifo y me quemó la mano. Abrir los ojos casi tanto como la boca de Chocolate cuando bosteza me despereza, pero no se me va la pesadez de la vejez hasta que recuerdo, mientras el Real Madrid copa la sección de los deportes de unos informativos telecinco (que sí han cambiado, por cierto...) y ultimo los cereales, esto...



Y unos cuantos días después, puedo al fin hablar de ello, tras digerirlo y tratar de aplicarlo.

Españoles, Fred... ha muerto...


Hace cierto tiempo comenté una película de esas que te llegan al alma tanto como un vendedor de móviles cantando por Puccini...



Ahora, el actor que encarnó a Fred se ha retirado de los escenarios.

Hasta siempre, compañero.

Hasta siempre, compañero

Porque con la cercanía con la que escribías tus relatos no puedo llamarte de otra manera.



Pero sobre todo por tu perlas:

"Existen dos superpotencias en el mundo; una es Estados Unidos; otra, eres tú"

"Todo el mundo me dice que tengo que hacer ejercicio. Que es bueno para mi salud. Pero nunca he escuchado a nadie que le diga a un deportista; tienes que leer."

"Ni la juventud sabe lo que puede, ni la vejez puede lo que sabe"

"Se llega más fácilmente a Marte que a nuestro propio semejante."

y más en su página de la wikiquote...

Serás Maricón...

He cambiado varias veces de trabajo. En el mundo de la informática es habitual, casi recomendable, hacerlo cada, más o menos, un año o cuando terminas el proyecto para el que fuiste contratado.

Es tan normal que una empresa te mantenga en nómina mientras pueda sacar pasta de ti vendiéndote al peso, que uno acaba entrando en el juego e intenta llevárselo a su terreno aprovechándose de la misma manera. Así, cambiar de trabajo, o su amenaza, termina convirtiéndose en una de las pocas cartas con las que cuentas para, por ejemplo, conseguir un aumento de sueldo.

Las carreras profesionales dentro de una misma empresa son cada vez más escasas, y los contratos fijos terminan por incumplirse por aquellos, en principio, más interesados en tenerlos, a saber, los propios trabajadores.

Supongo que la época de bonanza de las .com y el intrusismo que ha degradado tanto la profesión son terreno abonado para que el negocio derive en algo como lo que es, aunque, y esto es una verdad como un templo, la verdadera culpa la tienen (tenemos) los currelas que asumimos la situación.

Nunca he visto que los empleados de una empresa se unan para pedir unas retribuciones justas o que se reivindiquen derechos comunes a todos ellos de manera unificada. En esta jungla en la que nos han metido, nos han convertido en nuestros propios enemigos, hasta el punto que existe un chiste completamente aclaratorio:

Un empleado, ante su reunión de revisión salarial, le dice su jefe: o me subes el sueldo, o al salir le digo a todo el mundo que me lo has subido

No es difícil comprender que mantener a todos en la falsa sensación de ganar más que el resto de la oficina, y que no se debe hablar de sueldos con nadie porque es algo que debes ganarle al resto de los compañeros (si hay poca pasta para subir sueldos, quiero mi parte a costa de la tuya) es una muy buena manera de aplicar el viejo divide y vencerás.

Recientemente he visto algunos de estos movimientos; si bien no creo que estemos en el mejor momento para hacerlos, supongo que es normal, entre gente joven, realizar este tipo de cambios.

Siempre he pensado que es necesario, no sólo desde el punto de vista monetario, cambiar de modos de trabajar, de tecnologías aplicadas, de metodologías de hacer las cosas, sobre todo a una edad en la que es más importante aprender que el dinero que te dan por ello (por aprender, no por trabajar...).

Después, cuando ya se aprende de qué va todo esto, simplemente necesitas un lugar en el que estos mamoneos no te coman la cabeza y te asientes. Pases por encima de todo esto, negocies un buen sueldo en base a tu capacidad real (que ahora sí, sabes que la tienes) y empieces a formar parte del sistema "en el otro lado".

En estas situaciones, ya no se cambia de trabajo por dinero, o porque se te acaba el proyecto. A estas alturas formas parte del engranaje y ya no eres tanto el que hace el trabajo como el que lo busca y/u organiza para que otros lo hagan, por lo que las razones habituales se diluyen para dar paso a otras nuevas, mucho más profundas, que pueden hacer que hagas cosas que antes nunca hubieras hecho, como cambiar de trabajo perdiendo dinero.

No sé si es el caso, pero una de esas personas que son compañeras y sin embargo amigas, se va esta semana.

Tengo la sensación de que nos deja solos laboral y personalmente para seguir empujando por malear nuestro lugar de trabajo a nuestra imagen y semejanza, y de ahí que me salga del alma este título de post... y el hecho de que sea gay no tiene nada que ver.

Pero J***, serás maricón...

Hoy pareces cansado

- Pareces cansado
- Sí, es que hoy no tengo sueños


P.D:Micro-micro-micro-relato dedicado a Javi, que siempre se quejó de mis laaaaaaargos posts.

No puede dar más de sí

Esta semana he sido testigo de dos frases a cargo de dos personas tan distintas, que me han llevado a pensar que la humanidad, como especie dueña del mundo, tiene sus días contados.

Si hemos llegado hasta aquí, creo que ya no hay vuelta atrás, estamos todos condenados, por favor, convencedme de lo contrario...

"... si me porto bien, me dejan usar la tarjeta de crédito, que es la mejor invención del mundo, y si estoy con mi madre, entonces uso efectivo que me da mi madre y ella lo controla, osea que dependo un poco de lo que decida mi madre"
-- Miley Cyrus (Hannah Montana) -- El Hormiguero



Y segundo en lugar, aunque no en contracción testicular:

"Los fondos soberanos de inversión reciben tanto dinero que el problema es encontrar un lugar donde invertirlo; la cuestión no es invertir el dinero de un país en otro, lo que ocurre es que la cantidad de dinero que llega es tan grande, que resulta difícil saber en qué emplearlo"
-- Wilbur Ross Jr -- Subprime: La crisis de la economía de la basura

Muy recomendable el documental (dado en la 2), no sólo para ver por qué estamos como estamos, sino para saber positivamente, que lo volveremos a estar.

Venga, que me voy a la cabina de suicidios, hasta otra.

Camino Inverso

Esta última semana, así de directo, como si no me hubiera ido tres meses, he visto cine. Cine que, independientemente de su origen, ha sido del bueno, del muy bueno.

He oído muchas veces que deberíamos vivir la juventud jubilados, recibiendo una paga mensual para juergas hasta los treinta, y luego trabajar hasta que te mueras. Normalmente lo han dicho imberbes gilipollas con más de alcohol que de hacer algo con sus vidas, lo cual no quita que se pueda hacer una cierta reflexión acerca de ello.

Naturalmente, estaría bien pensar en una vida diferente, mejor organizada para ser más feliz. Supongo que lo hacemos porque el ser humano está diseñado para ser infeliz o, quizás más acertadamente, para buscar indefinidamente la felicidad. Algo así debió pasarle por la cabeza al creador de El Gran Gatsby para parir lo que ahora nos llega como la última película de un edulcoradísimo Brad Pitt.

El Curioso Caso de Benjamin Button. Pagamos 6.30€ cada uno por ver esta película en pantalla grande, sin saber nada más que el trailer y que tiene 13 nominaciones a los Oscar. Y no nos defraudó.

No me cargo nada si comento que se trata de la historia de un bebé nacido viejo, con cataratas, calcificaciones en las extremidades y un sinfín de males asociados a la vejez extrema, y que es abandonado por su viudo padre en el momento de nacer. Pero es acogido en una casa de ancianos (gran puntazo de la historia) y a partir de ahí, sobrevive para crecer, o menos dicho, decrecer, a medida que todos los demás siguen la línea temporal habitual.

Pensándolo en ese momento, creo que es inevitable pensar que estaría bien nacer viejo, e ir al revés, porque siempre que te planteases retos a futuro, sabrías que no te faltarán fuerzas para acometer lo que se te ocurra. Lo pienso y me parece perfecta la perspectiva de encontrarte en ese momento de la vida en que tienes la experiencia suficiente para realizar grandes proezas, pero sin el cansancio acumulado de dichas vivencias. Y en la película lo piensas. Y te parece genial.

La historia sigue más o menos a lo Forrest Gump, con muchos guiños al espectador, y con imágenes de lucimiento del artista, pero con un trasfondo de ir a contracorriente y con una creciente sensación de que el sueño puede convertirse en pesadilla.

Y es que las cosas, como decía, nunca son a gusto de todos, y no por ir al revés de todo el mundo vas a ser más feliz. No por tener la perspectiva de ir a mejor físicamente a la par que tu mente crece significa que no vayas a estar encadenado a la irremediable necesidad de seguir a la zanahoria que se nos planta delante, aparentemente accesible, realmente imposible: siempre persiguiendo una felicidad que se nos escapa de entre los dedos.

Una muy interesante historia, con una Kate Blanchett ante la que una vez más me quito el sombrero y un Brad Pitt más actor que nunca. Una historia con una sensibilidad y un sentido tales, que cuando se terminó nos quedamos con ganas de más, a pesar de ver con sorpresa que eran casi las 20:00 cuando habíamos entrado en la sesión de las 17:00...

Di que al menos esta película agridulce (toda candidata a los Oscar debe serlo...) la vi después de soportar un metraje casi parecido con Camino. Y no, no es que me disgustase, nada más lejos.

La vi, lo adminto, tras ver a Nerea Camacho recibir su Goya.

Camino es una chica de 11 años a las puertas de la muerte. 5 meses antes, su vida era normal, 5 meses que dan para más de dos horas de película. Mucho? En realidad no. Demasiado? Totalmente.

La pobre se encuentra rodeada por unos personajes que parecen no querer entender que lo único que quiere es pasar unos minutos más con su primer amor, Jesús, que no puede tener un nombre más acertado (o desacertado, según se mire). No quiero destripar nada de la película, supongo que todo el mundo sabe que está basada en ciertos hechos reales acaecidos, entre otros, a una chica, hija de sectarios del Opus Dei, y que se encuentra en vías de canonización/beatificación/santificación (no sé la diferencia entre las tres...).

Lo que sí puedo decir, y tengo que decir, es que es una pelicula cuya historia te agarra las entrañas, te las revuelve, mientras te hace reír, y luego les da la vuelta, te angustia hasta no poder más, y finalmente te las hace tragar de nuevo. No sé explicarlo de otra forma, pero ha sido una de las historias que más me han conmovido.

Recuerdo que cuando vimos The Ring en la universidad, no pudimos irnos a dormir sin poner una peli de dibujos para templar los ánimos. Esta vez, tuve que recurrir a un capítulo de Futurama para poder irme a la cama. Joder, qué puto mal rollo. Un canto a la vida y al amor con tonos de marcha fúnebre. Como reírse en un velatorio. Todo un torrente de sensaciones que es inevitable, inabordable, y casi inaguantable.

Pasarlo mal con una peli de miedo? Pásalo mal ante lo jodido de esta historia...

... que como digo, me encantó, pese a que no esperaba que fuera así. Preparen sus clínex, caballeros...

En fin, que una vez más, se constata aquello de que sólo hacen falta tres cosas para hacer una buena película (en esta ocasión, dos): una buena historia, una buena historia, y una buena historia.

P.D: Javier Fesser, eres un pedazo de cabrón hijodeputa. No lo he pasado tan mal, tan bien, tan raro, en la vida con una película. A la videoteca de copias privadas vas... aunque no descarto ir a la segunda edición en el cine...

Hasta siempre, Paul

11-M, 20-A

La soledad del ganador

Hace un par de años, cuando el Barça le ganó aquella mítica final de Champions a mi Arsenal, pude vivir la soledad del perdedor.

Ese hermano postizo que tengo en Santander me envió sin piedad todas las fotos del evento que cayeron en sus manos. La más espeluznante, Henry, con el 14 a la espalda, sólo, en medio del campo, en medio de toda esa gente, en medio de todo ese ruido.

La soledad del perdedor, pensé, sería un magnífico título. Mientras los ganadores se reúnen en torno a quien sea, entrenadores, compañeros, etc, los perdedores se resignan, se sientan, se desesperan viendo escaparse entre sus dedos la ocasión de gloria perdida.

Además, cuando se gana nunca se está sólo. Cuando se pierde, es fácil estarlo.

En aquella ocasión, la soledad del perdedor se manifestó como nunca.

Hoy, en diferido, hemos disfrutado de la final de OT. Sí qué pasa, OT.

No es que ninguno me apasione especialmente, de hecho, no recuerdo a algunos que abandonaron al principio, ni muchos de los ganadores anteriores, pero qué quieres, esta vez me ha enganchado el lado humano del concurso; que gane Virginia, vamos, que es lo que les jode a la mayoría...

En fin, que esta vez, hemos visto a una posible ganadora frente a un posible ganador. Todo el mundo, triunfitos, jurado (salvo el de las gafas...), incluso me atrevo a decir que la discográfica que anda por detrás (Sony...), querían que ganase él, Chepablo.

Pero no.

Esa audiencia que Chus Vázquez ha repetido tantas veces que se hace el moño donde le da la gana, quiso que no, que esta vez, iba a ganar la marginada. La favorita del favorito: Risto.

Y mira tú, esta vez, la soledad, fue de la ganadora.



Imaginad que esto lo ve alguien que no habla español. Si no fuera por la reacción de una Mónica Naranjo que, por cómo ha hablado otras veces, no se siente demasiado cerca de las discográficas, nadie diría que gana ella. Sobre todo cuando todos van a abrazar al perdedor...

Incluso cuando hacen que pase la pasarela como ganadora, detrás sólo la esperan sus padres... y luego la hacen volver! ¿No sería normal que estuviesen todos allí esperando al ganador? ¿Y que hicieran una entrevista más a fondo con quien ganase y éste fuese el último en pasar la puñetera pasarela?

Pues no, parece que no.

La niña de papá

No he podido resistirme.

Mira que no quería postear algo desagradable. Mira que me he aguantado con lo de Martinsa-Fadesa, con lo de los petardos montañeses.
Mira que no quería postear algo ilusionante. Mira que me he aguantado con lo de Alonso y Piquet, con lo del basket contra Rusia.

Pero esto me ha matado.

Imaginad.

Un país, donde se lleva la castidad de las hijas por bandera. La de los hijos no le preocupa a nadie, supongo, a menos que la pierdan a manos y piernas de alguna de ellas. Las niñas, esas que Sabina decía que ya no quieren ser princesas, ahora son reinas. De un baile.

Un baile en el que su pareja es... papá.

¿Que por qué no detienen a todos por pederastia? Pues porque todo va envuelto en un precioso velo de religiosidad encorsetadora a más no poder. Pero desde luego la estampa me parece desoladora.

Niñas en un baile con sus padres en el que se celebra el rito de jurar permanecer puras y fieles a sus padres hasta que otro hombre las tome como esclav... digooo esposas, relevando así a los primeros como dueños de la pureza y castidad de sus almas.

Joder, voy a vomitar.

¿Serán conscientes estas niñas de que están entregando sin pudor su libertad sexual jurando algo que no tienen edad de comprender?

Aunque, lo más importante, ¿existirá algún rito que anule este acuerdo totalmente tendencioso e impuesto por una de las partes? ¿Algo así como un divorcio de papá?

En el país de las libertades, ¿dónde c*ñ* (nunca mejor dicho), queda la libertad sexual de estas personas?

En el país del crepúsculo...

Dicen que son el país más poderoso de la tierra, cuando probablemente sólo sean fanfarronadas de matón de patio de colegio. También, que son la más antigua democracia cuando no saben ni dónde nació esta forma de gobierno. Se tienen por libertadores del mundo cuando siguen explotando a sus propias minorías de manera casi esclavista.

Joder, dicen que son los más ricos de la tierra, cuando no quiero imaginarme cuántos de sus ciudadanos viven como si realmente lo fueran.

Si hasta se permiten mirar la paja en el ojo ajeno! Probablemente para evitar ver las vigas en los suyos...

Pero lo de hoy, lo que hemos podido ver hoy, no tiene nombre.

Una vez leí un experimento. Tal vez se trate de una leyenda urbana, pero básicamente venía a decir que la probabilidad de que alguien acuda en socorro de un prójimo al que le da un infarto en mitad de la calle es inversamente proporcional a la densidad de población. Es decir, si te da un jamacuco y te quedas seco en mitad de la calle, mejor que sea en Villaberza del Duero que en plena Castellana de Madrid. La explicación viene del hecho de que psicológicamente nos autoexluímos de ayudar con la excusa de que ya habrá alguien que lo hará. Por eso, donde más gente hay, más se tiene dicha excusa para no acudir en ayuda de quien lo necesita urgentemente.

Algo parecido hemos podido constatar esta vez, en la sala de espera de urgencias de un hospital... americano...

Resulta que la buena de Esmin Green, de 49 años, acude a urgencias, y la tienen esperando durante 24 horas. Aquí no hay huevos para dejar a un jubilado todo ese tiempo en espera, antes te queman el ambulatorio, y como sea para arramplar medicamentos gratis ni te cuento. Pero en fin, que la buena mujer, harta tal vez de la espera, cae redonda al suelo presa de un ataque.

Hay más personas en la sala, aunque probablemente prefieren no meterse para no meter la pata y verse acusados de negligencia ante un tribunal, de modo que ni se arriman; ni se inmutan; ni la miran.

Supongo que el pensamiento de que ya lo hará quien cobra por ello planeó por sus pensamientos.

Pero héte aquí que, en una de estas, aparece un segurata. UN SEGURATA!!! Sí, uno de esos que velan por la seguridad de los presentes, sí, uno de esos que cobra para que nadie muera en esa sala (y alrededores...). Aunque, ciertamente, la letra pequeña de su contrato dice que debe actuar en caso de que alguien (preferiblemente negro o chicano) se meta en el recinto a punta de pistola y tome rehenes. Sí, ahí debe actuar. Si una mujer que lleva un día entero esperando en una sala se desploma y se queda tendida en el suelo es que encima debería pagar por el improvisado catre, como para encima actuar!

Pero espera! Aún hay más!

En otra de esas mismas, otro segurata, dicen, a mí me parece el mismo, se asoma a ver a la negra del suelo.

PERO LO HACE SOBRE SU SILLA CON RUEDAS DE LA QUE ENCIMA NI SE LEVANTA!!!

Se empuja con los pies hasta hacer rodar la silla de oficina por el pasillo hasta la sala, echa una mirada, tal vez para asegurarse de que el otro no le vacilaba cuando se lo contó, tal vez para ver si su incredulidad le había costado los 20 pavos de la apuesta que hizo con quien se lo contó...

No lo sé, todo lo que puedas imaginar al ver las imágenes es poco frente a la realidad de ver cómo se deja morir a una persona en una sala de espera de un hospital.

Y todo, en el país de las libertades y el hogar de los valientes... joder, valientes libertades que dejan que te mueras donde vas con la esperanza de que te curen.

Y aún dicen que la seguridad social es un caos en este país... si alguien llega a morir así no sé lo que habría pasado.

Aunque seguro que algo más que seis despidos y una declaración de intenciones de atender las urgencias en un máximo de... 10 HORAS!

- Oiga es que me estoy desangrando.
- Ya, pero es que acaba de llegar, caballero, espere su turno, si en 6 horas sigue vivo, le atenderemos.

La Burbuja del Pocero

Dicen que la burbuja inmobiliaria está en plena explosión. Que ya no se venden tantas casas, ni se contratan tantas hipotecas, ni los precios de los pisos suben tanto.

Algún loco habla de que bajan.

Algún otro dice que ya subirán.

Lo que sí parece claro es que las vacas gordas de los poceros del país están empezando a adelgazar a marchas forzadas... si bien siempre he pensado que esto es como todo, si robas 5 euros eres un raterillo, mientras que si te llevas siete u ocho cifras serás un desfalcador, que te pongas como te pongas es mucho más sonoro. Y mucho más lucrativo, claro.

Es decir, que mientras todo el mundo piensa que mira como se pillan las manos los pequeños especuladores, los grandes constructores (nótese el cambio de término) ya están llorando a papá estado para que les solvente la papeleta. Quien piense realmente que los grandes van a caer con los pequeños, que tire la primera piedra... mirad si no la bolsa... la banca siempre gana...

En fin, que además de forrarse más allá de lo éticamente soportable, y de pretender que todas sus felonías se mantengan con dinero público, ahora va, el bueno de Paco, y pretende hacernos creer que es una hermanita de la caridad, todo un Robin Hood del siglo XXI que cobra caro a esos que pretenden hacerse con una casa (nada menos!) para dárselo a quienes necesitan un avión...

La historia, realmente, tiene bemoles y sería para reír si no fuera para llorar.

En T5 sacan la terrible historia de Elvira Roda, una mujer alérgica a prácticamente todo, que debe vivir aislada absolutamente de todo.

La pobre mujer lleva un tratamiento en Dallas, y no tiene dinero suficiente para volver. Y es que no puede hacerlo en un avión cualquiera, sino que necesita todo su universo dentro del mismo en torno a su persona.

Y claro, eso no es barato, nada barato...

Pero héte aquí que llega SuperPaco, bien aleccionado por sus colaboradores publicitarios, en salvación de los necesitados y arrimando su ascua a la noticia, va a poner su pedazo de aeroplano a los pies de Elvira.

Joder, en esta sociedad de chismofamosos, esto huele a montaje desde más allá de la inocencia de nadie.

¿Alguien se cree eso de que Paco lloró al ver la noticia?
¿Igual que cuando ve las ganancias de cada una de sus promociones?

No, sé, tiene guasa, un motivo más para no soportar a los publicistas. A los abogados les obliga la presunción de inocencia y el derecho del imputado a ser defendido; los publicistas hacen lo que haga falta para venderte lo que no te hace falta.

Buf! y el siguiente post, otra de publicidad...

Duelo Fratricida

Justo antes de que se sortearan los cuartos de final de la Champions, entre ese hermano postizo hecho a fuego lento entre horas de universidad y yo se gestó una de esas ideas que nacen como una chorrada, pero que sabes que va a acabar en una realidad.

Sólo el bombo evitó que ambos nos viésemos las caras en Moscú, en la finalísima, si se hubiera dado una final entre mi equipo, el Arsenal, y el suyo, el Liverpool.

La casualidad, dicen, dijo que no íbamos, que nos veíamos las caras en cuartos.

Y he perdido.

En un partido vibrante, con alternancia en la posesión de balón y marcadores favorables, el Liverpool nos ha untado el morro 4-2.

Las cosas empezaron bien, con un golito tempranero fuera de casa que presumía un partido de aguante y contragolpe por parte del Arsenal, pero no. Ese es el estilo de Benítez. El Arsenal, más agazapado por el buen juego de los locales, acabó sucumbiendo a su propio estilo para recibir el empate.
Vistos los antecedentes, con dos partidos en menos de una semana con sendos empates a uno, parecía que el resultado podría darse de nuevo hasta que la nueva figura de los reds, el anteriormente ídolo rojiblanco, Torres, la enchufa. 2-1. Vamos perdiendo.

El empate a dos es bueno para el Arsenal y se da, cerca de los minutos finales, cuando Wenger, a quien habría que hacer una estatua en el norte de Londres por obrar este milagro con un presupuesto bastante menor que el de sus rivales, ya hbaía puesto toda la carne en el asador.

Walcott, ese chaval que dicen que costó 2000 kilos en su día y que todavía es juvenil, se pega una galopada al más puto estilo Messi y tras recorrerse el campo entero y dejar hasta cuatro rivales atrás, mete un pase de la muerte que remata perfectamente, a la contra del portero, Adebayor. Empatamos. Ganamos.

Mi mujer, en teoría dormida, escucha mis ahogados gritos de alegría y me espía desde la puerta de la habitación. Justo cuando la veo y me pregunta qué hago Touré la lía y le pitan un INEXISTENTE, SÍ PUÑETERO SÍ, EL QUE NO NOS PITARON A HLEB EN LA IDA!!!!

Dicen, de hecho, lo dice ese hermano postizo, que los penaltis injustos no se meten. Pero Gerrard, otro crack al que dignifica seguir en el Liverpool tras los cantos de sirena de media Europa, la va a enchufar. Claro que la va a enchufar. Uno se pone siempre en lo peor. La mete. 3-2. Perdemos.

No puede ser que un partido me joda de esta manera. Al menos tengo el humor de mi señora... y el pitorreo de mañana...

No puede ser, digo, que Cesc, auténtico crack que nunca debería salir de las alas de Wenger y alma de este equipo, deje pasar al jugador. Tarascada, amarilla, roja si hace falta, pero no pasa. Touré, la verdad, es que se ha quedado blanco.

Al final, con el partido roto, ha caído el cuarto. Ya da igual, ya no importa. 4-2. Perdemos. Perdimos.

Enhorabuena a los premiados.

Enhorabuena a Cesc, a Wenger, a Adebayor. Otra torta como la que supuso la última Copa de Europa del Barça. Sí, en aquella ocasión perdimos con 10 después de ir por delante; pero nadie se acuerda de los que quedaron segundos.

Esta vez, nadie se acordará de los eliminados en cuartos.

Nadie salvo algunos gunners como yo, y quien se pase a leer esto en el futuro.

Es de sabios rectificar...

La guerra en Irak es justa, noble y necesaria

George W. Bush

Amén para las trece rosas

He visto dos películas la última semana. La primera cumplió con las espectativas de lo que esperaba ver, la segunda, me ha hecho postear.

Hace tiempo, vi en el viejo videoclub que frecuentaba de pequeño una película con una esvástica de color rojo. En contra de lo que podía pensar en aquellos tiempos, debajo, en el mismo color, aparecía la palabra AMEN.

Supongo que hay un tiempo en el que uno cree que todo lo que le cuentan es verdad y que existe siempre una explicación para justificar todo lo malo que aquello que se te cuentan que es bueno hizo en otro tiempo.
Supongo que hay otro tiempo en que uno ya no puede creer en todo lo que le dicen.

Hacía tanto que casi había olvidado la carátula y las ganas de ver qué narices tenía el símbolo de todo la malo que ver con una palabra símbolo de todo lo bueno... hasta que la vi en newpct.

Como adivinaréis, se trata de una película que relata la Segunda Guerra Mundial, desde el punto de vista nazi, para más señas. La peli, trata del peliagudo aspecto de cómo afectó la religión, en este caso la cristiana en general, al Holocausto.

Desde el punto de vista de un nazi cristiano, Kurt Gerstein, que a pesar de ser uno de los ideólogos del exterminio judío sin él saberlo. Cuando vio qué finalidad tenían sus aptitudes químicas en realidad, no tuvo más remedio que avisar, a través de diversas personas católicas, al mismo Papa; pero no le hicieron caso.

La peli trata el tema desde un punto de vista totalmente novedoso para mí, y no se corta a la hora de narrar las miserias del alto cargo eclesiástico, y de cómo la diplomacia puede a veces servir como excusa para mirar hacia otro lado. Y de cómo las esperanzas de millones de personas pueden pasar por quien menos te lo esperas.

Todo un acierto, la verdad. Sobre todo el final, tan real como la vida misma.

La otra, 13 Rosas, es una de esas pelis de cine español que sólo gustará a la mitad del país. Bueno, o a las dos, según se mire.

En este caso, la guerra es más cercana, en lo geográfico. A finales de la Guerra Civil, y en los primeros pasos de la dictadura, se cuentan los últimos días de varias personas para las que la dictadura fue más dura que para otras. Entre esas personas, fusiladas, como tantos otros, por pensar diferente o por pretender asesinar al Caudillo de esa España de por la Gracia de Dios, según la acusación, se encontraban trece mujeres, niñas casi en su mayoría, que fueron fusiladas el 5 de agosto de 1939.

Será que uno quiere tener más memoria histórica de la que algunos pretenden que tenga, pero la película me ha parecido todo lo real que unos actores pueden hacerla. Con un elenco de jóvenes actores que no desentonan más que al principio de la peli (tal vez porque luego la cosa se hace demasiado seria como para notarlo), los acontecimientos se suceden uno tras otro hasta llegar al final esperado. Lo cual no hace que sea menos dramático. Espolvoreado con ese punto lacrimógeno propio de toda película, no quita para que a uno se le pongan los pelos como escarpias al ser testigo de las inquietudes de esas mujeres cuando se encuentran camino a la muerte.

Desde quien se preocupa de que su hijo se libre de las garras del odio a quien mató a sus padres y sea tan católico como lo fue ella, hasta quien sólo piensa en el horror de ser olvidada.

Desde luego, con esto de la llama de la memoria, ojalá se le pudiera hacer llegar, de algún modo, que no, que no nos olvidaremos aunque algunos pretendan hacer olvidar, aunque algunos pretendan igualar unas barbaridades cometidas en tiempo de guerra con 40 años de dictadura (siempre más dura para unos que para otros) y terrorismo de estado.

Photobucket


Joder, ni por esas 13, ni por todos aquellos que vieron su último amanecer desde una cuneta.

En esta ocasión, la iglesia, sinónimo, según algunos, de todo lo bueno, no sólo no trató de evitarlo, sino que se hizo con su connivencia.

Zapatero y Rajoy en mi pueblo

¿Quién me lo iba a decir? Nunca imaginé que un futuro presidente de España acabase paseándose por las calles por donde viví los primeros 28 años de mi vida.

Mi pueblo, tristemente célebre cada vez más, recoge estos días a Zapatero y a Rajoy unidos por primera vez al final de esta intrincada legislatura.

Supongo que a estas alturas todos adivináis que mi pueblo es Arrasate-Mondragón, cuna de terroristas como suelo tratar de bromear a veces. Esta vez la broma ni puta gracia que tiene.

No conozco al asesinado esta vez, pero conozco la calle donde ha ocurrido. No he visto nunca a su familia, pero estuve en esa misma calle, en el puto portal que se vé al lado hace apenas dos semanas. Seguro que hay quien lo ha vivido más de cerca; habrá quien ha salido de ese portal esta mañana. Habrá quien salió sólo unos minutos antes. Habrá quien ya no pueda entrar nunca más sin pensar en lo ocurrido hoy. Seguramente nosotros, que la abuela de mi mujer vive a la vuelta de esa esquina.

ETA ha vuelto a matar.

Y lo ha hecho más cobardemente que nunca. Estoy seguro que es por la imposibilidad de acceder a algún objetivo más ambicioso, que se han tenido que fijar en un exconcejal socialista que precisamente dejó de tener escolta cuando dejó la vida política.

Joder, que digo yo, que poniéndose uno en la mente sinsentido de esta gente, podría pensar en cargarse, qué sé yo, a Carrero Blanco y uno puede llegar a entenderlo. De cierta manera, como quien entiende que el KKK se cargara negros allá en aquellos tiempos, pero no lo comparte. Es decir, no vamos a volver a darle vueltas al valor supremo de la vida humana, aunque a veces se pasen algunos este valor por el forro de sus caprichos; pero que alguien trate de minar a su supuesto enemigo por sus piezas más cotizadas es algo lógico en cualquier conflicto bélico.

Así, dentro de este conflicto que algunos se empeñan en mantener, que ETA no pueda cargarse a nada más que un exconcejal sin escolta dice bastante poco de su operatividad.

Comparto la idea de Zapatero de que estamos en el período entre la victoria de la democracia y la desaparición de ETA. Seguramente, porque me parece inviable la una con la otra.

Esperemos, mordiéndonos los huevos en momentos como éste, que éste sea el último muerto que tengamos que lamentar de estos asesinos.

... y yo que quería hablar de que se ha ido Alcaraz ...